6 de octubre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

No resulta sencillo, menos en épocas tan inestables y cuando se está en convalecencia de una crisis, seguir enhebrando triunfos notorios. Y septiembre resultó un mes, el gran mes del año, en dar frutos suculentos en varios mercados. Todavía las preguntas acerca de por qué lo del casi 8 por ciento ganado en el Dow Jones coloca en fila una pila de supuestas respuestas. Y cuando tal cuestión sucede es porque no aparecen los fundamentos sólidos y a la vista que sean capaces de haber ocupado el rol de causa para el repunte. Y cuando no están en superficie, que en Bolsa es factible que ocurra, al menos deben existir razones que den sustento a un ritmo de «adelanto» que la actividad transforme en aumentos anticipados. También escasea en el cajón de las causas probables tal dotación a la mano. Casi, si alguien nos obliga a arriesgar, lo jugaríamos por el flanco de que Obama pierde las parciales, que los «republicanos» recuperen espacios de decisión. Y que ello haya actuado de estimulante, pensando en el inicio de noviembre.

Y para el fastuoso 13 por ciento que dejó el Merval local, también el encontrarle razones se hace endeble.

En especial porque los montos de negocios no convalidaron un crecimiento robusto de la tendencia. Los precios se vieron lanzados hacia arriba, posiblemente por una actuación bien restringida de la oferta, antes que incursiones poderosas de demanda.

«Con el mercado no se discute...». Ley de oro, a la que no se debe desafiar. Y mucho menos querrán buscarle «peros» los que vieron crecer sus cuentas en septiembre con acciones locales.

Aunque volviendo al punto inicial: no es tarea sencilla conseguir alzas sobre alzas cuando se proviene de un período muy jugoso como el que acaba de terminar. Este lunes dio una muestra de incursiones vendedoras descremando utilidades, tanto en el exterior como aquí mismo. Nada fuera de lo normal y previsible. Y sin que se hiciera sufrir en demasía a la imagen de septiembre.

Octubre contiene sus clásicos recuerdos para la gente de Wall Street, un trayecto que se trata de cubrir con sumo cuidado y con los ojos bien abiertos. No en vano resulta el mes más indeseado para aquel mercado bursátil. Y suponemos que en nuestro ámbito habrá que soportar varias incursiones a fondo en función de las ganancias pasadas. Un «surfear» sobre los gráficos.