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Cupones bursátiles
Uno, lo referimos en anterior columna, lo que suena al absurdo de esperar que las condiciones económicas no mejoren para que esto active una segunda vuelta -como en un bar- de ayuda estatal, inyectando más dólares viles a la hoguera. Otra, que los «bonus» y otras bellezas que se han pagado siguen en aumento. Y de postre: que disponen aportes, para apoyar a los republicanos ahora.
En tanto, así como el ambiente bursátil se dedicaba a meditar y no tomar ninguna actitud decidida, los demás activos seguían en movimiento durante la segunda rueda. Por aquí, un elevarse de los bonos y que resultan activos mucho más apetecidos que los títulos privados. En el exterior, revaluaciones en lo que constituyen mercaderías, materias primas, siguiendo un derrotero de ir en procura de niveles que se poseían antes de la crisis. Lo que no luce para nada aconsejable, cuando el estado de debilidad persiste y la «inflación de costos» es el fantasma que acecha las economías (lo que, en su momento, hizo estallar el modelo de Keynes).
En lo que hace a volumen negociado, Buenos Aires retornó a sus medidas más habituales y al compás de lo que produzca Tenaris, por ella misma. No se registra pase de velocidad en ingreso de capital de riesgo a la Bolsa. Aunque el índice de precios registre marcas máximas históricas, todo es logrado por una oferta que no tiene alternativas y se mantiene estrechando filas.
Solamente imaginar que crezca un ingreso de dinero de cierto porte, a las acciones, supone un salto de proporciones. Muchos lo sueñan.

