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Cupones bursátiles
la mesa está servida y que hay que servirse de ella; pero que, al cabo de la fiesta, lo importante es no pertenecer a lista-do de los que -de modo inexcusable- tendrán que pagar la factura.
La rueda del martes ya resultó sumamente engañosa. Y a pesar de mucha opinión en contrario, sostuvimos en el comentario del día que los 177 millones de pesos girados para deparar un módico 1 por ciento en el índice total, sólo el 0,3 por ciento si se excluía de la nómina a Tenaris, no cerraba bien en una simple relación de «costo/beneficio».
No nos interesaba tampoco saber qué sucedería en la instancia siguiente, solamente dejábamos remarcado que no resultaba de las ruedas más aconsejables. Y que aumentaba la presión en la caldera de los negocios con tal de no demostrar alguna debilidad en la verticalidad de las subas.
En tal caso, siempre es preferible que el vapor salga por las ruedas -como en las viejas locomotoras que uno veía pasar rugiendo- y esto equivalía a una relación más profiláctica para la salud futura que la oferta utilizara la variable de ajuste con un aconsejable desagio de los precios.
La mente febril de los que vienen en un sueño bursátil de septiembre y octubre dando rendimiento de índice -que en lo individual es mucho mayor en ciertos nombres- rayano en un 30 por ciento, se embriaga con una veta interminable. Y llega el momento donde la mesura del hombre no corrige: lo corrige el mercado, por las suyas. Y es peor...
Se ha visto tantas veces a lo largo de más de cuatro siglos de historia y desde Amsterdam y sus legendarios «bulbos de tulipán», hasta la soberbia de la informática y sus instrumentos modernos, con una sola seguridad: se seguirá viendo. Lo lamentamos por los alcistas perennes, que se suelen enojar cuando alguna voz no coincide en hacerle simple coro a los aumentos verticales, en los momentos indicados.
Cuando los movimientos se diluyen ya es tarde, a nadie sirve una advertencia oportuna. Nadie se ha recibido, mucho menos nosotros, pero sí estamos seguros de que la fórmula de dilatar volumen para evitar necesarias bajas no conduce a buen destino.


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