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Cupones bursátiles
Que podría pasar inadvertido si apeláramos a que el propio lector adjudicara la afirmación referida al Merval. De todos modos, quedó muy ambigua la expresión y el asunto no es dejarlo inconcluso, porque la historia de nuestra estadística bursátil no comenzó con el índice Merval, que data de 1986. El problema es que constituye una tarea sumamente complicada establecer cuál resulta una verdadera marca histórica.
El antecesor directo del Merval es el índice de la Bolsa -nivel general (que, además, ha sufrido cambios de metodología)- y esto abarca desde 1987 en adelante. Previo a ello, gran parte de la historia quedó con mediciones parciales, siguiendo a un grupo de papeles reducido y hasta sin darle el formato apropiado a un seguimiento estadístico. Y el empalme de índices, donde el de la Bolsa era de «promedios mensuales en valores constantes», cuando el conjunto de «mervales» resulta con metodología de «ponderación» de las especies, por peso de los negocios, es incotejable.
Pico máximo
De todas formas, y tomando en cuenta los precios que poseían las acciones y su relación en dólares, es posible señalar a la época de inicios de los años 60 -con el boom gestado en el «desarrollismo»- como el pico máximo, la cumbre en valorización de los activos accionarios en nuestro medio. Antes de ello, el descomunal movimiento de 1948, o posterior a éste el boom de 1976, aunque las enormes marcas que se alcanzaron en zona de 1962 resulta inimaginable que puedan reiterarse. Por lo que sirva de aclaración que, el término «histórico», al vencer los 3.532 puntos en estos momentos queda sintetizado a la vigencia exclusiva del índice Merval. Que no resta mérito -aunque hubo que esperar- pero lo ubica en su justa dimensión.


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