3 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Lo sentimos mucho, por los que siempre abogan por comentarios que «publiciten» lo bursátil, antes que lo traten con sentido crítico. Y cuando decimos que lo sentimos, nos referimos a que ante el recambio de acciones líderes en el Merval principal surja la corriente acerca de que papeles de entidades bancarias «copen el Merval». No es bueno, nunca lo ha sido, que las acciones de entidades financieras se constituyan en polo principal, respecto de las «industriales». Tampoco resulta favorable que las normas con las que se mueve el Merval y su ponderación por negocios, comience nuevamente a extender su total de participantes; para cumplir con la finalidad de que se represente en el indicador, el 80% del volumen del mercado. Veníamos con «14» especies, que ahora ya se irán a «17» integrantes. Y se sumarán YPF, que tuvo una erupción en estos meses, más los títulos de Ledesma y Molinos Río.

El tema pasa porque siempre las que están a la cabeza, cuatro a cinco a lo sumo, abarcan más del 50% del volumen y por donde atraviesa el destino del saldo del índice a diario. Lo de Tenaris y su empalidecer viene de lejos, cuando después de ser acción dominante, determinante con sus porcentuales para decidir -por sí sola- el alza o baja, del Merval fue cediendo terreno. Ahora el juego está más repartido, pero prácticamente en un grupo de liderazgo reducido. Y en la zona inmediata se ha producido una «atomización» evidente, lo que promovió que el Merval debiera nutrirse de tres acciones más, para completar su exigencia. Tan mala es la «polarización» en muy pocas especies, como un camino a una nueva «dispersión» de la base tratada y que precise cada vez de mayores especies integrantes. Lejos de poder lograrse un ideal, como resultaría el poseer un índice bien compensado en la presencia de sus rubros de distintas actividades, arrancamos el ejercicio 2011 con estas variantes y donde el sector «bancos» resulta columna vertebral.

Año ajetreado

El camino que arrancará hoy estará indudablemente regido por la actividad política -virulenta- en un período que rematará con elecciones presidenciales. Con la inflación que, probablemente, sea la «lista fantasma» enfrentando al oficialismo y amenazando mucho más que sus competidores reales, pinta un largo y ajetreado camino para una Bolsa «gorda».

Dejá tu comentario