23 de febrero 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Y allí se hicieron de nuevo presentes las «variables ingobernables», que tanto tienen que ver en modificar condiciones y hasta tendencias pero que -además- constituyen el peor enemigo potencial de los mercados porque, justamente, no pueden ser previstas a través de los análisis acostumbrados. Convengamos que la mayor de las variables fue la de Egipto, un meteoro que explotó en plena cara de todos. Porque la propagación por otras zonas de Medio Oriente -y más todavía al ver el resultado conseguido con la rebelión ensayada- ya debía figurar en la agenda de los peligros inminentes de cualquier buen analista o administrador de carteras. Sin embargo, el enorme volcán en que se convirtió Libia tampoco podía cuantificarse con semejante intensidad. Y es así que al abrir la semana se produjeron tres escaladas furibundas en activos transables, junto con un derrape de cierta magnitud en los mercados de riesgo puro: los negocios con acciones.

Oro y plata en otra disparada que evidenció la enorme preocupación del capital, miedo calando profundo. Y peor todavía, un avance del barril de petróleo que lo hizo arribar a los 105 dólares. Todavía alejado de aquellas marcas desmesuradas de antes de la crisis, pero ubicándose en un nivel que -seguramente- complicará seriamente a muchas economías que apenas balbucean una recuperación.

Todo un desbarajuste del entorno que -de persistir, o de agravarse- puede generar una avalancha vendedora de títulos valores en todas partes. Porque si alguno la saca barata en un principio, aguantando los primeros embates, luego termina por ser atropellado por eso mismo, por haber quedado con una relativa mejor situación que otros, siendo entonces atacado para compensar pérdidas: arbitrarlas.

Horas cruciales

Se saltó lo de Egipto para caer en el pozo de Libia, y están otros como aguardando. Y esto alcanza para dejar fuera de la mira lo de Europa, donde ya se hablaba mal de la situación portuguesa y llegaron estos hechos, tapando unas noticias a las otras.

Si el Dow Jones puede seguir mostrándose como de epidermis de salamandra, sumando y sumando a pesar de los incendios, es otro buen interrogante que deberá ser contestado. El lunes zafaron, por feriado (pero ni siquiera el Titanic era inhundible...).

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