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Cupones Bursátiles
Los del G-10, uno de los tantos grupos que se reúnen y nunca llegan a nada, están con los pelos de punta porque el espectro de la inflación se les viene encima.
Todo esto, toma al mundo y sus principales economías dentro de un cuadro de debilidad, como para no poder resistir agresiones de las variables.
Y eso que dejamos de lado el aspecto social, una escalada de pueblos irritados que no se agota en Medio Oriente -aunque son los que ocupan las primeras planas-, sino que está siendo caldo de cultivo en muchos países (incluida China).
En medio de tal superficie para pisar, los mercados bursátiles quieren seguir caminando, como salamandra sobre el fuego. Evitando porfiadamente hasta una corrección depurativa, que permita que otros capitales se lleguen a tentar para ingresar.
No existen respuestas serias desde lo racional. Solamente entendible el movimiento por una falta de alternativas seductoras, en activos comunes, como para que se prosiga machacando haciendo un circuito cerrado, retroalimentándose y queriendo hallar los motivos dentro de las mismas Bolsas.
Punto donde se comienza a pensar en redondo, haciendo que las cosas suban más: porque subieron antes y subirán después.
El viejo cuento del reloj: donde un operador se lo vende a otro en dos pasos, el otro se lo revende en cuatro. Y el primero se lo coloca en seis (cuando ya ambos perdieron toda idea, sobre cuánto merece pagarse por el reloj).
Estos días no vienen joviales, pero flota en el aire que los centros de negocios que polarizan todo, están esperando que lo de Libia se afloje: como para salir a «festejar» en un raid corto y que produzca buena utilidad, montado en tal motivación. De acuerdo con lo que está sucediendo en el fondo de los problemas que las economías enfrentan, solamente cubrirá una página.
Pero, por algún momento se obrará como si ello solucionara todas las situaciones. Lo arman y funciona, en este loco pasaje de la historia general.

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