22 de junio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

 «Ustedes nos dan la ayuda y les prometemos el ajuste». La voz de los griegos. «No, no, ustedes primeros ajustan y después le enviamos la ayuda». La posición de los prestamistas, la Unión Europea. En tales términos, de mutua y absoluta desconfianza, está funcionando el mundo de la poscrisis. Una de las «resacas» que deberán soportarse, cuando ha sido tan enorme el juego de falacias, desvíos, malas administraciones, excesos de tolerancia. De tal forma abrió la semana, mientras aquí estábamos en el feriado largo, que vio una rueda partida por regiones en cuanto a premios y castigos.

Los vecinos de los griegos, yendo nuevamente a la caída de sus índices. En zona del Dow Jones, una fecha que prefirió ignorar aquello y moverse por las suyas, dándoles otro tono a los americanos.

En tal inicio semanal, algunas de las líderes argentinas -cotizantes en Nueva York- se fueron de largo en el avance y marcando hasta casi el 3,5% en Telecom, un 2% para Pampa, muy cercana a ello la plaza de Petrobras (que no es local, pero como si lo fuera) y la oposición en Tenaris, con bajas, acaso como respuesta al anuncio sobre el pago de dividendos que propuso. En el «combo» de buenas y malas podía decirse que al Merval le habían dejado un terreno apto para no sufrir sobresaltos vendedores y eso -aunque luzca modesto- en estos tiempos es un buen aliciente, si se cumple. Tener a los vendedores calmados, sin querer salir carpiendo el terreno y estando firmes en sus posiciones.

Como sabemos, por el exterior nada está demasiado distinto y los problemas de fondo que aquejan a las tendencias no se han disipado. Prometedor de un permanente juego corto, la búsqueda del apreciado «comodín» que ayude a lograr alguna armonía en cartas dispersas. Con el potencial sobresalto y siempre estando al acecho de los operadores.

Por aquí, en lo interno, suele ahora leerse que hay opiniones recomendando sectores, acciones, porque -según juzgan- estarían «baratas». Y no sabemos si en el análisis tienen en cuenta el 50% -en dólares- que se ganara en últimos meses de 2010.

O bien, si como mucho inversor entusiasta lo considera, eso se da como «derecho adquirido». Un error que suele pagarse caro en Bolsa, donde nada está escriturado, salvo cuando se realiza la ganancia. En verdad, lo de «barato» suena a mucho.

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