1 de julio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Con los operadores utilizando de «mascarón de proa», justificando repuntes a granel en los índices, una fase del problema griego que -en verdad- era casi una obviedad. Esto referido a que en el Parlamento se daría sanción a las medidas solicitadas y sobre las cuales un alto funcionario de la Unión Europea había comunicado: que nadie se hiciera ilusiones. Y que no existía ningún tipo de plan B para evitar el default de Grecia. O se allanaban a votar el ajuste, recibiendo después la ayuda, o el país iría directamente al final tan temido. (Si eso no se parecía a un puñal puesto en la yugular, difícil que se encuentren muestras amenazantes similares al mensaje dado). Y en consecuencia, la votación a favor resultaba un hecho «descontado» en los mercados. Que no querían saber nada, ni sus analistas, en colocar en primer plano a la otra cara de Grecia: la rebelión social ante tales ajustes anunciados. Mucho menos, estimar de qué modo se podrán aplicar las medidas y si es que -en caso de hacerlo- cuánto más se iría a rebelar la gente.

Una salida «a la argentina», que resultaría un plan denominado: «hipocresía consentida». Sería el de firmar y votar todo lo que le piden (como nuestro país hacía con el Fondo) y, una vez recibido el dinero de salvataje, implementar solamente lo que se puede. De donde los dos extremos en juego, Unión Europea y Grecia, sepan de antemano que el juego continuará de tal forma (como lo sabían nuestros sucesivos gobernantes), pero la única cuestión es: salir del atolladero asfixiante en lo económico, poder encalmar lo social dejando correr el tiempo sin aplicar las medidas más profundas. De tal modo sacar un boleto hasta la próxima parada, imaginando que -en tanto- otros sucesos y países con dilema diluyen el exceso de miradas sobre Grecia.

Se instala así el «juego del tonto»: de donde si muchos se hacen los tontos y expresan ver soluciones, por más que todo constituya un sainete, los índices serán capaces de mostrar lo que ofrecieron en estos días cercanos al fin de mes. Retocar las cuentas, de un pésimo semestre, para que las grandes carteras no sufran tanto. Dosis de «esteroides», de efecto limitado.

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