4 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

La sorpresa de los mercados, el miércoles, nos parece que resultó lo hecho en el recinto local. Lógico que en el exterior -es que pesamos tan poco- ni se habrán mosqueado al ver que el Merval se negaba a plegarse a una fecha que fue de cierta recomposición. Y no solamente que ignoró las señales, sino que produjo otro derrape y formando un terceto semanal durísimo, de cierto calibre mayor. Un mayúsculo contraste el bajar un 2,6% en el Merval, frente a los europeos que algo desquitaron, o el propio Dow Jones rebotando el 1,5%. Los motivos que utilizaron, mejor déjelos a un lado, es la remanida historia de estos tiempos (en realidad, lo de 2011 parece más bien una «historieta», o un «cómic» bursátil con los elementos que sirven para justificar alzas, o bajas, o rebotes).

De todas formas, no es que en la Argentina los de la Bolsa son tan sagaces, y tan pulcros, como para entender que el repunte del exterior era decorado. Más bien, primero se adhiere y después -si hay tiempo y ganas- se piensa en los justificativos que se dispersan. Lo que nos impactó fue ese dar las espaldas y dejar pasar una rueda de amortiguación de pérdidas previas, sumando fuerte en negativo. Como para preocuparse y decir: ¿tan mal está el escenario doméstico como para provocar cierta salida vendedora de modo particular. ¿Serán los polémicos métodos sobre el sector cambiario? ¿Será que en la avanzada de balances de setiembre, hubo algunos números anémicos? ¿O será que hay cuestiones en ciernes, noticias o medidas, que podrían afectar a lo bursátil? Alguna explicación debieron poseer los vendedores del miércoles para hacerlo (y los compradores, para dar un paso atrás), cuando les llegaba un plato servido desde el exterior.

Caemos en lo habitual en el ser humano, la gente no resiste la ausencia de un «por qué». Y no nos resignamos a pensar en una actitud natural, que promovió esa bajante del 2,6%, viniendo de dos fechas ya muy adversas. Pensar en «toma de utilidad» por lo suculento del saldo de octubre sería la alternativa de orden solamente técnico bursátil. Pero no parecía el momento para decidirse a cosechar de tal forma, como a la desesperada. Se bajó: mucho, solos, con volumen, sin reacción. Una fecha que nos dejó la sensación de extrañeza, cuando nada hacía pensar en semejante desarrollo. El ambiente terminó tan denso que se cortaba con un cuchillo. Todos mirando, sin comprender... (tango).

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