24 de febrero 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Es una obviedad que uno siempre da por buena, o la verdad de un asunto, una versión que coincide con nuestro mismo modo de pensar. Es ahora el caso que nos ocupa, proveniente de una reproducción -Ámbito Financiero del miércoles- de nota periodística, firmada por Miguel Roig, aparecida en el diario «Expansión» (de España). Todo se focaliza en hacerle de contrapunto a Paul Krugman (y a muchos de los «keynesianos») que viven evocando al gran economista del siglo pasado y, al mismo tiempo, martillando con la idea de lo malo que es exigir disciplinas, austeridad, ajustes, en las economías que se fueron de largo -en una larga fiesta, de vivir por encima de sus posibilidades- y con la pretensión de que los demás saquen al maltrecho del pozo, casi sin exigencias.

Pues el colega español se coloca en las antípodas, y de un modo mucho más elocuente y sólido que el nuestro, le pregunta a Krugman y compañía qué es lo que pretenden. ¿Cuál es la alternativa para aquellos que -caso España- se gastan cada año 500.000 millones, e ingresan nada más que 400.000. Una bola de nieve de endeudamientos permanente, con desconfianza que se genera y suba de intereses, donde se arriba a encrucijada ya insalvable. «Después de una noche de excesos, llega la resaca...» (dice Roig, más o menos los mismos términos que habíamos utilizado, en diferentes columnas referidas a esto). Y remata la idea afirmando que caer en otra borrachera le provocará una resaca todavía mayor. «Si hubiéramos cogido las astas del toro, cuando los cuernos de la crisis asomaban -allá por 2007/2008- otro gallo cantaría...». Cuando Roig se pregunta ¿qué hacemos? (cuando no hay para pegar, ni para pedir prestado), pone en boca de Krugman la frase: «Seguir gastando, estúpidos!, que lo dice Krugman».

Y ataca sobre un dilema que se suele presentar, cuando algún defensor del seguir gastando pregunta: «¿Tú qué prefieres, austeridad o crecimiento?». Obviamente que todos preferimos crecimiento -dice- pero pretender que organismos de crédito sigan prestando a cambio de nada es pretender -sencillamente- que la fiesta la paguen otros. En todos los órdenes de la vida, pensamos nosotros, sin sufrimiento no hay redención. Sin buenas administraciones no existen las bonanzas eternas. Y de última, como lo decía nuestro preclaro Almafuerte: «Todo lo alcanzarás -solemne loco- siempre que lo permita tu estatura». (Al menos con Roig, ya somos dos).

Dejá tu comentario