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Cupones bursátiles
Pues el colega español se coloca en las antípodas, y de un modo mucho más elocuente y sólido que el nuestro, le pregunta a Krugman y compañía qué es lo que pretenden. ¿Cuál es la alternativa para aquellos que -caso España- se gastan cada año 500.000 millones, e ingresan nada más que 400.000. Una bola de nieve de endeudamientos permanente, con desconfianza que se genera y suba de intereses, donde se arriba a encrucijada ya insalvable. «Después de una noche de excesos, llega la resaca...» (dice Roig, más o menos los mismos términos que habíamos utilizado, en diferentes columnas referidas a esto). Y remata la idea afirmando que caer en otra borrachera le provocará una resaca todavía mayor. «Si hubiéramos cogido las astas del toro, cuando los cuernos de la crisis asomaban -allá por 2007/2008- otro gallo cantaría...». Cuando Roig se pregunta ¿qué hacemos? (cuando no hay para pegar, ni para pedir prestado), pone en boca de Krugman la frase: «Seguir gastando, estúpidos!, que lo dice Krugman».
Y ataca sobre un dilema que se suele presentar, cuando algún defensor del seguir gastando pregunta: «¿Tú qué prefieres, austeridad o crecimiento?». Obviamente que todos preferimos crecimiento -dice- pero pretender que organismos de crédito sigan prestando a cambio de nada es pretender -sencillamente- que la fiesta la paguen otros. En todos los órdenes de la vida, pensamos nosotros, sin sufrimiento no hay redención. Sin buenas administraciones no existen las bonanzas eternas. Y de última, como lo decía nuestro preclaro Almafuerte: «Todo lo alcanzarás -solemne loco- siempre que lo permita tu estatura». (Al menos con Roig, ya somos dos).


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