19 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

La rueda del martes, postanuncios sobre YPF, trajo consigo una lluvia de «palos» para nuestro índice mayor, sin poder siquiera guarecerse la opinión en que los demás mercados también habían bajado, por lo que el contraste fue mayúsculo, dejando al Merval bajo los reflectores de todas partes y mostrando una caída del 3,3%, que no tuvo ningún principio de reacción. Y que culminó con el indicador final postrado casi junto al mínimo de la jornada. Inclemencias que hicieron perforar el piso de los 2.400 puntos, como si no existiera piso alguno, para aterrizar en los 2.378 puntos. Curiosamente, hubo dos especies que se apartaron de la golpiza, y las dos atendiendo al renglón de lo «petrolero» -Petrobras y Tenaris-, una de origen brasileño, la otra con sede en Luxemburgo.

Tableteo permanente de órdenes de oferta, hasta calar profundo en las plazas y donde hubo casos llegando al 9% de caída, de allí hacia abajo un racimo negativo que involucró a todos los rubros, más el fuerte descender del papel «piloto» (Grupo Galicia) que impregnó al ponderado con el 5,7% negativo (y su alta representación en el Merval). Siendo que semejante castigo se produjo en soledad y opuesto a la tónica en la rueda del martes, no queda otra que adjudicarlo a la durísima porfía entablada en torno a YPF y los ecos que esto tuvo en el exterior (más allá de la frontal y agresiva contestación proveniente del titular de Repsol, difundida en la noche del lunes).

Lo bursátil es un daño constatable con las evidencias de las cotizaciones, único medidor del momento que se vive y por fuera de lo que pueda mencionarse en punto a tensiones, emociones, nerviosismos, imagen, que no resultan visibles y no poseen un número que las determine. Si hay que verlo sólo desde lo bursátil, pues que las aguas corren con suma turbulencia. Y más allá del 3,3% promedio de baja, el marco de unos $ 73 millones de efectivo le dio un perfil de «corrida» de parte de la oferta. De dónde provino el grueso de las ventas que se arrojaron al recinto, sería bueno saberlo, por curiosidad. Si mucho de afuera, si gran parte de adentro, aunque el temor hace que las piernas reaccionen por sí mismas ante cuestiones que alteran los ánimos. Si fue exagerada la reacción se verá en ruedas siguientes, lo que no puede discutirse es que hay razones para tal temor...

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