3 de agosto 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

No hay buenas evidencias del año anterior respecto del pasar del ejercicio 2011 y en relación con el actual. Nítidamente salta en al estadística del año anterior que el mes de agosto constituyó la destrucción del dique de contención de las bajas. Y fue cuando el Merval bajó totalmente la guardia, después de venir luchando a lo largo de siete meses. La tendencia no era buena pero los porcentuales no tenían perfiles funestos. Lo máximo en la pendiente resultó el 4,5% de mayo, parcialmente paliado con el 3,5% de suba en junio. Y después, levemente contrario en julio: apenas con el 1,15%. agosto fue ingresar a otra dimensión, en tal caso haciendo honor a su legendaria fama sobre el mercado de Buenos Aires. Hubo en el octavo mes una caída a pique, cercana al 11%, sucedida de un casi 17% en setiembre. Esto alcanzó a compensarse con un repunte de nota en octubre que alcanzó cerca del 18%. Para rematar con los dos últimos meses con bajas de casi el 12%, en noviembre, y el nivel de diciembre, rozando un 4%. Este agosto, que tuvo una primera rueda inocua en sus precios y variación del Merval comenzó con sólo $23 millones de volumen. Y aquí salta el otro aspecto del pasado: la deprimente caída en negocios con acciones y que proviene de un promedio, por rueda, en julio: de solamente $34 millones. El promedio de todo 2011 fue de casi $ 54 millones -por rueda- en los doce meses, donde el bajón resultó en noviembre, aunque por encima de los $ 40 millones. Para pasar a remate de diciembre, donde fue lo más debilitado de 2011 y apenas por encima de los $ 34 millones. Agosto resulta un mes para andarse con cuidado, porque aquello de que los fantasmas no existen y que no resulta infalible que la historia se repita: muchas veces, en nuestro medio, agosto resultó el equivalente de los temidos octubres de Nueva York. Se dirá que no se pueden hallar argumentos racionales para apuntalar el porqué en cierto momento del ejercicio predominan los vendedores y las bajas pronunciadas. Pero las evidencias indiscutibles de lo estadístico están presentes. Hasta llegar a fin de julio puede decirse que si bien el mercado no ha sido positivo para las carteras, se trata de siete meses dando pelea contra las inclemencias. En julio se ganó el 2,3%, en tanto la cuenta anual lo sitúa al Merval con negativo del 2,5%. Casi todo un logro debiendo soportar malas noticias y la ausencia pronunciada de demanda (además de los desertores).

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