5 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Seguimos macerando material, leyendo declaraciones, versiones que corren y también nos seguimos preguntando: ¿a qué se debe el silencio absoluto que persiste desde el mismo seno del sistema bursátil vigente? En todo caso, se nos ocurren nada más que algunas hipótesis al respecto, aunque la verdad sobre lo que luce como una imagen de simple resignación: la sabrán ellos. Nosotros, que nunca hemos apoyado nombres propios, sino que a lo largo de toda la trayectoria intentamos defender al sistema -aunque sin ahorrarnos críticas, como mencionamos el viernes- nos damos cuenta de que pasan los días y las únicas disquisiciones sobre el «proyecto» terminal que se ha ideado provienen de esta humilde y breve columna. Curioso que sea así (triste, más que nada). Lo que aquí opinemos no tiene mayor relevancia, es solamente un punto de vista de un periodista dedicado a lo bursátil. Y que, obviamente, no podía quedarse al margen de tema tan trascendente para el futuro próximo. Porque nada de lo bursátil nos es ajeno. Últimamente, hemos visto que se retira una supuesta interna en el Merval -que casi siempre las hubo- y adjudicando los motes de «históricos» vs. «renovadores». Es sencillo entender a qué se refiere el primer nombre, pero los otros: ¿los «renovadores»?...

Qué se supone que son, no lo sabemos. Qué pretenden «renovar» en la entidad, tampoco. El mentado «proyecto» innova en cuanto a que el régimen disciplinario ya no sea potestad del Merval, o que habrán de rodearlo de una cantidad de nuevos «agentes bursátiles», autorizados por la «CNV». El viernes, en contratapa de Ambito Financiero, se mencionó sobre una reunión que habrían sostenido representantes de algunas firmas, insertas en la actividad, con el titular de CNV (donde se agregaba que el funcionario no recibía a ninguna autoridad vigente en Merval y Bolsa). De ser esto exacto, flaco favor le hace a un organismo que debería poseer un mínimo de ética, de recato, en momentos en que se ha enviado el «proyecto» al Congreso.

Esto también nos ha servido para la maceración de alguna conclusión, y pronóstico tentativo, acerca del porvenir que aguarda a la actividad. Acaso mañana mismo podamos arriesgar tal proyección. De paso, también se incorpora la porción de extrañeza, donde otro mercado -el electrónico, MAE- no ha aparecido nunca en los considerandos de funcionarios. De donde cabe inferir que en tal ámbito todo es perfecto. Un caso fascinante sin dudas...

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