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Cupones bursátiles
Decíamos, en comentario sobre el día, que a todas las carteras involucradas seguramente les importaba mucho poder acusar menos desamparo que lo que venía a lo largo de 2012. Gran parte del ejercicio siendo uno de los tres únicos índices globales con pérdidas, de tipo nominal -que con nuestra inflación, pasado a términos reales resultaba una masacre-, el interés en la mejora igualaba a todos los inversores. Claro que hay distintos calibres de carteras, como también diversos compromisos por mostrar resultados. Están las de orden particular, privada, que no deben dar cuentas a nadie. Las que son carteras de difusión pública, inclusive las que revistan como institucionales y donde los saldos de los activos alientan, o deprimen, un balance de gestión. El súbito ataque de demanda, llevando a montos de $ 64 millones -el miércoles- y barriendo con toda oferta, para seguir hacia arriba, fue una suerte de avanzada solitaria del Merval porque en el mundo se transitó por una rueda muy mortecina en diferencias. Con ello, el Merval no sólo salió del negativo, sino que vino sumando para la cuenta actual.
Hallar esas razones estimulantes se hace muy dificultoso. La única razón pareció ser el color del dinero. De dónde vino es el gran misterio. Y el porqué queda a criterio del lector.


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