8 de enero 2013 - 00:00

Cupones Bursátiles

Si a la suba del 5,6% -obtenida por el Merval solamente en tres ruedas, del nuevo ejercicio- se le suma el 18% que había conseguido trepar en diciembre, la cuenta luce como muy suculenta, y conviene no dispersar una cifra de la otra, por más que al variar el año calendario se tienda a suponer que lo de hoy es una «cuenta nueva», independiente de lo previo. Ha venido metiendo aceleración a fondo el indicador de nuestro recinto, a tal punto que ya reconoce terrenos que le eran negados desde hace bastante: el de la frontera de los 3.000 puntos. Probablemente, el movimiento que envolvió al dólar «marginal» (aunque ahora lo llamen de modo más sofisticado) le otorgue mayores razones al avance arrollador que tuvo el Merval, desde el último tramo de 2012. Devenido de que los «paquetes» accionarios -medidos en dólares- sufren una erosión, ante el proceso devaluatorio de la moneda local. En realidad, un dato de fondo, que siempre interesó mucho más a los «grupos de control» que al inversor de la minoría, ya que tales «paquetes» obran en poder de pocas manos.

Lo otro es intentar hallar motivaciones hasta de donde no pueden aparecer. La nueva tanda de balances trimestrales -a diciembre- recién llegarán a inicios de febrero, las «memorias» verán la luz pública más adelante todavía. Y, en teoría, esos datos fundamentales tendrán que otorgarle el sustento a lo que se consiga con los precios accionarios. (Obvio, si el ritmo seguirá siendo infernal

-como el que viene siendo- no habrá modo de darle respaldo desde los estados contables). Ya se puede percibir que, después de haberse puesto mucho fuego en las tres acciones básicas del índice (que, además, poseen cotización en Nueva York y por allí existe una segunda meta, relacionada con el dólar) ha comenzado a tener presencia el tradicional asunto del «atraso».

Donde la demanda va moviendo muchos «pesos muertos», en función de lo que han trepado los que hicieron punta. En tal caso, ya nada importa, ni fundamentos, ni razones técnicas, sino solamente dar por sentado que debe existir un movimiento armónico por obligación. Lo demás es simplemente advertir que hay sequedad desde el flanco de la oferta y que trascender en el precio se consigue salteando toda graduación. Muchas cuestiones convergen, una vez que la «mecha» encendió la carga principal y el impulso se va retroalimentando, produciendo cierta mejora en el ritmo de órdenes. Lo que debe vigilarse es si el ritmo puede sostenerse. O no.

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