27 de febrero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Hace cierto tiempo que no recogíamos una de esas perlas, que no siendo dedicadas ni expresadas, por alguien vinculado a lo bursátil, encaja tan bien, para incorporar a cualquier tratado sobre el tema. Nuestros colegas de la sección «espectáculos» refrescaron una cita de Leonard Bernstein y que dice: «Mi éxito consiste, muchas veces, en dar un paso equivocado en la dirección correcta...». Excelente elixir para operadores e inversores, que -si hacen memoria- seguramente habrán comprobado la verdad de tal afirmación. Sucede que, también muchas veces, cuando se ha tenido un gran acierto en la decisión tomada, se oculta que ésta no resultaba la más adecuada, pero que por el devenir del mercado, se convirtió en gran hallazgo. Y tantas otras veces, al repasar el escenario en que debió tomarse una decisión, que no llevó a buen resultado, era la, teóricamente, apropiada. Aquella que volvería el involucrado a adoptar, ante igual situación. Un mercado de riesgo puro es, justamente, lo que su nombre indica. Un camino de montaña, sinuoso, de curvas cerradas, imprevistas, que ni siquiera posee barandas donde poder disminuir el peligro. Y la dinámica es a puro vértigo, con tantas variables incidiendo de modo permanente. Rueda a rueda, muchas veces: hora a hora. Inevitable la equivocación, salpicando el acierto, en la cuenta global hay que poseer más de los primeros y no soñar con la utopía: del que siempre hará lo indicado, para obtener utilidad. Muchos lo dicen, porque no dan a conocer las que fueron operaciones fallidas, pero -lo mejor- es descreer de los falsos «videntes».

Días atrás hasta el mismo Warren Buffett -a quien se ha dado el seudónimo de «oráculo»- reconoció que había sido una gran equivocación haber adquirido un paquete empresario, de sociedad que tiene problemática cada vez más aguda. Y ni qué hablar de los que han hecho fama de «pronosticadores» -por ejemplo en la crisis- quienes viven del acierto puntual, de una ocasión, y se han pasado la vida lanzando pronósticos que no se cumplieron. Estos tiempos de los mercados son terreno fértil para que se haga verdad, a menudo, aquello que citamos de Bernstein: «Tomar decisiones equivocadas, pero que igualmente hayan ido en la dirección correcta y se salven cantidad de operaciones, por un golpe del destino: que hizo virar por sí mismo el camino de un índice bursátil, o de una acción. Lo queríamos compartir -y atesorar- para que alguien también reflexione sobre ello. Sólo eso.

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