2 de diciembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Pasando el "peine fino" sobre el recorrido de noviembre, de nuestro mercado bursátil, saltan a la vista algunas salientes impactantes. Como, por ejemplo, que en el total de sesiones del mes prácticamente la mitad de ellas generó volumen efectivo de más de $ 100 millones. Lo que promovió el promedio -por rueda- a los $ 103 millones. En el concierto de sumas gigantes, hubo una que resulta la estrella de 2013, el día martes 26, donde el total en acciones alcanzó los fabulosos $ 252 millones, seguido a los 177 millones de pesos de la rueda siguiente -otra rueda memorable- y recién volviendo a un marco más normalizado con los $ 96 millones del jueves 28.

El volumen global de noviembre estuvo cerca de los $ 2.000 millones -girados en acciones- que, sin embargo, resultó bastante más acotada que la conseguida en octubre -$ 2.781 millones, promedio diario de $ 126 millones- y cabe apuntar en tal binomio de grandes sumas de órdenes, incorporarle su respuesta en avances del Merval.

Aporte escaso

En ninguno de los casos existió una proporción entre lo invertido y las subas del índice. Porque octubre sólo aportó un escaso 8% de evolución, mientras noviembre sólo rozó un 11%. Lejos de resultar eslabones de calibre para el 100% que dispensó el total de once meses. Si corresponde cierta reflexión, de tal descalce entre volumen y precios en estos dos meses nos animamos con una de ellas, marcar el bimestre como una notable zona de "cambio de manos" en las posiciones. Donde sí es elogiable la presencia compradora forjando altos montos, no se debe ignorar que existió una contrapartida -oferta- sumamente agresiva por momentos y tomando utilidades a cuatro manos, la evidencia de ello quedó patentizada en esa módica evolución de precios respecto del gran esfuerzo realizado en giro de negocios.

Y esto puede resultar una constante, inclusive una "luz amarilla" a cierto plazo porque cuanto más se consiga asimilar y evitar el sesgo bajista, sumando más puntos al índice, más presente se hará la oferta y obligando a una dilatación de importancia en los pesos colocados por la demanda.

Evitar la válvula de escape natural, dejar que los precios decanten hasta un nuevo piso firme, es una apunta con dos filos. La buena, que el terreno haya quedado despejado con la absorción. La mala, que la venta desborde y empuje a caídas traumáticas.

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