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Cupones bursátiles
Pensamiento agregado al anterior, pero ya por parte de una mente inversora y no solamente jugadora.
La división entre exportadores de mercado interno se hará más ostensible. También entre las que gozan de ratios normales de endeudamientos vs. las que arrastran compromisos en moneda extranjera y que recibirán de lleno todo el movimiento de ascensos en el dólar. Generando efectos "financieros" revulsivos y capaces, en muchos casos, de deglutirse todo lo que las sociedades consigan en el aspecto "operativo".
A esto, sumarle el clima de desconcierto, un indicador de desconfianza que sale catapultado y tener que operar en un mercado de riesgo: el escenario más crudo.
En el fondo de la cuestión y por más que se puedan extraer ventajas temporales -como en la cotización-, un esquema económico que haga agua no es favorable para nadie. Si se pierde la referencia acerca de cuánto vale un peso, pierde bastante sentido regocijarse por una trepada en acciones queriendo imitar al dólar. Y a todo esto... marzo parece cada vez un punto más lejano, quedando en el medio un largo desierto que está siendo cada vez más agresivo con su clima: sabiendo que la "cosecha" de dólares recién aparecerá desde el tercer mes del año. Estamos en unos de esos "veranos calientes" de los que ha habido muchos en el historial de nuestro país y con el acento en el sistema económico y financiero/bursátil. La pregunta, lógica, que predomina es: ¿adónde nos lleva eso? y un largo silencio sucede al interrogante, porque más allá de la avalancha de economistas que salen a recitar sus pronósticos, tampoco pueden tener una visión certera frente a un fenómeno en pleno movimiento y que es solamente observado por las autoridades, como si estuvieran resignadas a que todo encuentre nivel natural, con el riesgo implícito de distorsiones fatales. Nuestra residente "inflación" está dispuesta a servirse del plato en una mesa ideal para ella.

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