26 de marzo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

No leemos, ni escuchamos, en ningún medio que efectúe apreciaciones sobre la tendencia bursátil y su supuesta "proyección" lo que venimos apuntando sobre: los balances. Y el efecto corrosivo que dólar primero -y tasas después- habrán de originar sobre los cierres a marzo, en estos días.

Lo veremos, en esta época de las comunicaciones electrizantes recién a mediados de mayo. En una economía que se mueve y transforma de manera casi a diario, se debe aguardar mes y medio para recorrer balances de marzo. En consecuencia, mejor ir tomando contacto con aquello que se habrá de presentar en gran parte de las empresas cotizantes. Qué es lo que vemos hoy, en el repaso del balance de IRSA y donde la sociedad anticipa cifras que corresponden al disturbio cambiario, posterior al cierre semestral de diciembre. Citamos las mismas en el comentario respectivo, pero el punto a tener en cuenta es que deberán asumir cambios drásticos en su ritmo y resultados.

Seguro que, alguien, nos estará diciendo: "¿Y eso que tiene que ver con la tendencia de la Bolsa?"... para ser sinceros, tal como se mueven en estos tiempos los hacedores de mercado (de adentro y de afuera) debemos reconocer que lo que deriva de los números empresarios y estados contables, que respaldan las acciones emitidas: ya nada tiene que ver. Una actitud que se sostiene y que viene dando suculentos beneficios bursátiles (aquí y allá), pero que en algún momento: se habrá de blanquear. Y los fundamentos clásicos, de tendencias razonables y bien sustentadas, presentarán su "factura" (para pagarse de inmediato). Una corriente facilista -adentro y afuera- que todo lo subestima, es la misma que -cuando se produce un quiebre serio- esgrime que la baja se debió: "porque las acciones estaban muy caras".

En estos momentos, la Bolsa es como arrojar una moneda al aire y acertar, diciendo: "cara".

O perder, si sale "seca". Subirse al convoy que enfila siempre en la misma dirección y lanzar la estrategia del Ave María, tomar posiciones y rezar... No es patrimonio nacional al armar movimientos sin encofrado alguno, fofos de argumentos, los vemos más amplificados en cuanto hacemos una visita al ambiente que rodea a Wall Street y sus récords. La caída en crisis global no fue ésta vez culpa de las Bolsas, sino de los banqueros bribones.

Pero, no se descarta que una recaída resulte ya desde un ruidoso quiebre, de los activos accionarios. Del Nyse, para el mundo...

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