4 de junio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos preocupa lo que acaba de informarse y que, para estar dentro del contexto bursátil resulta parte de una "familia" de mercados al que le quieren adjudicar un solo tutor (o encargado, como rezan en las solicitudes). Esto tiene que ver con la disposición que "obliga a las empresas a declarar cada compra y venta de granos...". Hasta el momento, esto era voluntario -según nos ilustramos- y, a partir de la nueva norma, se creará un registro para informar el precio y el modo con que se hizo la operación. De lleno en la iniciativa está -lógicamente- el Ministerio de Agricultura. Pero, junto al mismo, aparece... la Comisión Nacional de Valores. Recordando todo su historial hasta arribar a la sanción de la nueva ley de mercados bursátiles, con las funciones que se le están incorporando nos preguntamos, con preocupación, si podrá cubrir -con su estructura- todas las tareas que recaen en el organismo desde que se inicie el nuevo mercado.

Imaginamos que atender todo lo referido a las ventas de granos -puntillosamente, una por una- tiene que resultar un esfuerzo organizativo de marca superior. Mucho más, suponemos, que lo que tiene que ver con lo bursátil y que ,en buena medida, ya viene probado y automatizado. ¿No queda demasiado lejos de su función primordial y fundacional el control de lo agropecuario además del bursátil? Ya está todo a prueba, al iniciarse el sistema bajo la nueva ley. Y recordar que dentro de las normas aparecen controles a sociedades mucho más severos, pormenorizados, pasibles de multas (una de las funciones más delicadas, si se lleva adelante con la precisión quirúrgica que requiere.)

Y cuando nos viene a la memoria lo que sucediera a lo largo del tiempo, cuando el organismo fue delegando funciones que le correspondían -como asistir a las asambleas- en la Bolsa, por carencia de personal necesario (según aducían). O con los sumerios, que no terminaban nunca de llegar a conclusiones y sanciones hasta que todos ya se habían olvidado, hasta de las causas originales). Junto con ello, nos aparecen los temores si es que la entidad -encima- se va sobrecargando de misiones.

Se podrá decir que: "lo agropecuario también implica un mercado", es un recurso de escaso ingenio, porque de inmediato se puede responder con: "las acciones y bonos no son iguales a la soja y el trigo Unos son valores, los otros son mercaderías". Y cada mercado, con sus propios usos y costumbres (vicios y mañas, también) constituyen un mundo particular.

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