18 de octubre 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

James Harris Simons - 2a Parte. El 10 de octubre de 2009 Simons anunció que tenía prevista su retirada para el 1 de enero de 2010 (a los 72 años), pero permaneciendo Renaissance como presidente no ejecutivo.

Simons es un mecenas y miembro del Brookhaven National Laboratory, el Instituto de Estudios Avanzados (Institute for Advanced Study), Rockefeller University, y el Mathematical Sciences Research Institute de Berkeley.

La inmensa riqueza que ha acumulado con los beneficios de sus fondos le permiten mantener muchas actividades filantrópicas.

Simons es un benefactor de las ciencias matemáticas, apoyando proyectos de investigación, cátedras y conferencias en los Estados Unidos y el extranjero.

Jim Simons también ha fundado Math for America, una organización sin ánimo de lucro con la misión de promocionar las matemáticas en las escuelas públicas. Asimismo ha subvencionado y apoyado proyectos relacionados con las matemáticas en centros privados y públicos.

Signado por la tragedia

Brinda tributo a dos pérdidas que marcaron dolorosamente su vida: en memoria de su hijo Paul, que tuvo con su primera esposa, Barbara Simons, estableció Avalon Park, una reserva natural en Stony Brook, Nueva York. En 1996, Paul, con 34 años de edad, murió atropellado por un coche mientras iba en bicicleta cerca de la casa de Jim.

Su hijo Nick se ahogó a los 23 años, mientras realizada un viaje a Bali (Indonesia) en 2003. Nick había trabajado en Nepal y la familia Simons se ha convertido en uno de los grandes donantes a la asistencia sanitaria de Nepal a través del Instituto Nick Simons.

Simons, a través de sus fundaciones ha donado en los últimos años 38 millones de dólares para el estudio de las causas relacionadas con el autismo y ha mostrado la intención de seguir invirtiendo en esta causa, en la que se conoce como la mayor inversión privada en el ámbito de la investigación sobre el autismo.

Conclusión: Físicos y matemáticos trabajan en la Bolsa. Hace ya tiempo que la percepción sirve de poco en los mercados financieros, donde los profesionales más capacitados muchas veces proceden del mundo científico. Tentados tal vez por ingresos elevados, algunos científicos han encontrado una salida práctica a la excelencia teórica, han transformado su mundo de fórmulas en un puente con el mundo real, una "fábrica de predicciones" que se transforman (salvo excepciones ) en dinero y beneficios, quizás Simons fue uno de los primeros en marcar tendencia.

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