5 de septiembre 2018 - 00:17

Cupones bursátiles

La Historia de Columbia Sportswear Company - 2a parte. Para comenzar, designaron a consejeros de confianza para ayudarles a mediar en sus disputas. Después crearon ámbitos independientes de autoridad para reducir sus conflictos. Y cuando la compañía preparaba su salida a bolsa en 1998, realinearon la propiedad de manera que el control pasara de madre a hijo. Los Boyle desde los 60. "Se quejan todo el tiempo, pero se quieren mucho" según los amigos del duo.

Tim Boyle, de 67 años, es el presidente ejecutivo de Columbia. Un hombre taciturno pero con una voluntad de hierro, que ha contribuido al avance de la compañía con grandes apuestas estratégicas. Su madre, de 92 años, es la extrovertida y obstinada presidenta de la junta directiva, inmersa desde siempre en la empresa a la que considera su vida.

Hasta 1970, la compañía estaba a cargo del padre de Tim y esposo de Gert, Neal Boyle. Cuando éste murió de un ataque al corazón a los 47, su viuda e hijo se dedicaron a rescatar por todos los medios a una pequeña sociedad familiar que para ellos era francamente un misterio.

En el primer año con madre e hijo al mando, las ventas bajaron 25%, muchos empleados clave renunciaron y las pérdidas se acumularon. No estaban seguros de qué hacer y temían arruinar la compañía. Su reacción fue trabajar sin pausa. Ambos reconocen que cometieron muchos errores, como todo aquel que tiene en sus manos algo con lo que no esta familiarizado, a pesar de haber oído sobre el tema toda su vida.

Cuando algunos banqueros le pidieron a los Boyle que vendieran, hizo su aparición la tenacidad familiar que ambos tienen por igual. Gert Boyle rompió las negociaciones con un licitante que ofreció tan sólo 1.400 dólares por la compañía. Jurando arreglar su negocio, ella y Tim redujeron a la mitad sus salarios de 1.200 dólares al mes.

A mediados de los 70 la situación mejoró. La tela Gore-Tex llegó al mercado y Tim incorporó, antes que otras firmas rivales, este revestimiento impermeable a los productos de Columbia.

A medida que la empresa crecía, así lo hacían las tensiones y las desinteligencias entre madre e hijo.

En 1984, por fin, los Boyle decidieron transformar sus choques personales en una especie de estrategia de marketing. Hoy, Tim dirige la logística de Columbia, mientras que Gert se ha convertido en la embajadora de la compañía ante el mundo.

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