¿A que nos referíamos en la columna previa cuando dijimos que la tarea más importante de Janet Yellen no será la eliminación del plan de estímulo, sino desarmar las gigantescas tenencias ha venido acumulando la Fed desde 2008? La respuesta va en números: hasta fines de 2007 y desde que contamos con datos (1989) los bancos -privados- norteamericanos supieron tener en promedio un 115% más títulos en cartera que los que mantenía la Fed (de septiembre a noviembre de 2007, un 170% más). Cuando sobrevino la crisis la Fed redujo en un tercio su tenencia de valores para hacerse de dinero en efectivo, con lo que su inventario se redujo al 28% de lo que tenía el sector privado. En noviembre de 2008 la Fed instauró el facilitamiento cuantitativo y comenzó a comprar títulos (básicamente agencias, hipotecarios, treasuries y deuda bancaria) inyectando dinero al sistema financiero para reducir las tasas y/o estimular la economía. El resultado de esta política no fue el esperado, la tasa de 10 años pasó del 3,09% al 2,94% ayer y la relación depósitos/préstamos bancarios que cae desde octubre de 2008, es hoy la menor desde octubre de 1978 (en 36 años los bancos nunca prestaron tan poco del dinero que tienen, como hoy). Sin embargo la magnitud de la compra de la Fed fue tal, que a diciembre último el monto de títulos en cartera del organismo es un 40% mayor que el de las entidades privadas (¡viene creciendo al 2,8% mensual!). Esto significa que para volver a la norma histórica Yellen debería vender títulos por más de 2 trillones de dólares -el 46,5% de la cartera-, con consecuencias difíciles de proveer sobre los precios de los activos, las tasas y la inflación, aunque cuesta imaginarse que sean positivas. Ayer, el Dow retrocedió un 0,41% a 1.6462,74 puntos (mañana hablamos de las estadísticas de enero).
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