29 de octubre 2014 - 00:00

“Danzar por la paz”: convocatoria que une a todo el ballet

Leonardo Reale, director artístico del Ballet Metropolitano de Buenos Aires, fue nombrado Embajador de Paz por la Organización Mil Milenios de Paz , y en ese carácter realiza estas presentaciones anuales.
Leonardo Reale, director artístico del Ballet Metropolitano de Buenos Aires, fue nombrado Embajador de Paz por la Organización Mil Milenios de Paz , y en ese carácter realiza estas presentaciones anuales.
 Algunas de las compañías de danza más importantes del país se reunirán esta noche en el Teatro Nacinoal Cervantes para un encuentro inusual. "Danzar por la Paz", con idea y dirección de Leonardo Reale, presentará una antología de coreografías que buscarán brindar un mensaje de comunión artística y humana. Las localidades, de carácter gratuito, están agotadas. Dialogamos con Reale, director artístico del Ballet Metropolitano de Buenos Aires y miembro del Ballet Estable del Teatro Colón:

Periodista: ¿Cuál es el germen de este encuentro?

Leonardo Reale:
Nació en 2008, cuando el movimiento Mil Milenios de Paz me nombró Embajador de Paz y me otorgó la Bandera de la Paz de Nicolás Roerich, artista y diseñador de los Ballets Russes de Diaghilev, que contiene las tres esferas: la religión, el arte y la ciencia, rodeadas por un círculo. A partir de eso mi compañía fue nombrada Embajadora de Paz Itinerante, llevando la bandera y la cultura de paz, el concepto del respeto, el buen trato. En 2009 tuve la idea de nuclear a grandes compañías en una sola noche para bailar por la paz y la no violencia. La palabra "paz" está un poco manoseada y no tiene la fuerza que tenía antes, pero la paz es cotidiana. Con idas y vueltas logré plantear esta iniciativa a las autoridades del Cervantes y aceptaron darle ese espacio. A principios de este año me fui comunicando con los directores de las compañías y ninguno me puso inconveniente: Lidia Segni del Ballet Estable del Colón, Mario Silva del Ballet Estable del Teatro Argentino, Mauricio Wainrot del Ballet Contemporáneo del San Martín, Cristina Gómez Comini de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, con Omar Fiordelmondo y Margarita Fernández del Ballet Folklórico Nacional, con Laura Roatta, de Pies Desnudos, el Ballet Metropolitano con Franco Cadelago como artista invitado, y Danza por la Inclusión con Iñaki Urlezaga y Eliana Figueroa. En total habrá más de 100 bailarines conviviendo esta noche en el Cervantes.

P.: ¿El programa tendrá una unidad temática?

L.R.:
En principio no. Cada compañía brindó lo que estaba haciendo en ese momento, sobre un pedido mío de que hubiera una cierta cadencia coreográfica. El Ballet Folklórico hará la "Misa Criolla", el San Martín hará el "Aleluya" de "El Mesías" de Wainrot, La Plata el "Bolero" de Ravel en la versión de Mario Silva, el Colón un dúo que nos brindó Lidia Segni, de "Vivaldi en Concierto", Pies Desnudos hace "Shanti", que tiene un trabajo sobre la paz, el nacimiento, el cuidado del niño y la comunión de la humanidad con respecto a la paz. Iñaki Urlezaga trae "Birthday offering" de Ashton, algo más clásico que no tenía el encuentro. La CNDC hace una obra llamada "Una que sepamos todos" de Rakhal Herrero y mi compañía "Vuelo de paz", con Franco Cadelago.

P.: ¿Hay proyectos de ampliar el encuentro?

L.R.:
La idea es que el encuentro se replique anualmente aquí, y se pidió en el interior y en otros países de Sudamérica. Con el ejemplo de la orquesta de Barenboim, integrada por israelíes y palestinos, se puede soñar con que un coreógrafo israelí o palestino haga una obra para una coreografía para bailarines argentinos. Hoy no es tan simple hablar de la paz. Hoy se lleva un encuentro, pero tal vez adelante se lleve algo más grande. Mi equipo y el apoyo de Juan Lavanga en la producción posibilitan que hoy Danzar por la Paz sea un hecho, algo sin precedentes en nuestro país. El Ballet Metropolitano creció por el equipo que tiene, y su sede, Arte y Cultura, es un ambiente de paz, que es necesaria para crear, para transmitir y recibir conocimientos a partir de un buen trato, de un buen diálogo humano; se trabaja pero se contempla lo que le sucede a las personas. Es importante que el artista sea guiado por un camino donde pueda desarrollarse en paz.

Entrevista de Margarita Pollini

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