1 de marzo 2010 - 00:00

De acompañante, un portaaviones de negocios

En coincidencia con la gira de la secretaria de Estado Hillary Clinton por América Latina, un portaaviones nuclear de la Armada de los Estados Unidos visita Brasil, pasará por la Argentina y luego por Chile. El arribo del portaaviones Carl Vinson a Río de Janeiro se produjo el viernes pasado y dejará Brasil hoy, dos días antes del encuentro de Clinton con el presidente brasileño Luiz Inácio da Silva. La señal no debería confundirse, se trata de «compromiso y ampliación» (committement and enlargement), las dos nuevas categorías (impulsadas en la presidencia de Bill Clinton) que definen la política exterior actual en contraposición a las antiguas de «contención y disuasión» (containment and deterrance) que prevalecieron durante la Guerra Fría. De allí que el USS Carl Vinson fue demorado en su misión de despliegue hacia el Pacífico y enviado a Haití a socorrer las víctimas del terremoto que destruyó la capital caribeña el 12 de enero pasado. Impensable en el siglo anterior que una nave de guerra cuya esencia es la capacidad ofensiva, la proyección del poder aeronaval más allá de las fronteras, fuese asignado a misiones humanitarias como la denominada operación Respuesta Unificada (Unified Response) de cooperación con las víctimas haitianas. Permaneció frente a la capital haitiana Puerto Príncipe por más de 18 días y cumplió misiones de rescate de heridos y atención médica a bordo, además de centro de coordinación de tráfico aéreo.

El portaaviones arribará a aguas argentinas el 9 de marzo -no tomará puerto- y con meditada anticipación, la embajadora Vilma Martínez, en tándem con los oficiales del Pentágono, repartieron invitaciones para recorrer la nave entre funcionarios, militares y legisladores criollos. Los viajeros partirán desde el Aeroparque metropolitano en un avión Fokker F-28 de la Fuerza Aérea hasta la base aeronaval Comandante Espora, de allí irán en un avión S-2 turbo Tracker de la Aviación Naval hasta la cubierta del portaaviones Carl Vinson, que los aguardará en la ría de Bahía Blanca. Encabeza la lista el secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa, Alfredo Forti, algo que interesa por su pasado y presente. Fue embajador en Honduras de 2004 a 2007, justo el escenario de crítica más cerrada que soporta Barack Obama, a quien buena parte de los países regionales -entre ellos la Argentina-, señala por su tibio rol de condena a la interrupción del Gobierno de Manuel Zelaya. Forti inició hace tiempo un trabajo de investigación sobre la cooperación militar entre el Ejército norteamericano y el Ejército Argentino durante la década del 70 y 80 para instruir a militares en América Central, tarea que suele molestar al Pentágono. El pasaje oficial se completa con los cuatro jefes militares, Jorge Chevalier (Estado Mayor Conjunto), Luis Pozzi (Ejército), Jorge Godoy (Armada) y Normando Costantino (Fuerza Aérea), también los presidentes de las Comisiones de Defensa, de Senadores y Diputados.

Hillary y la nave nuclear Carl Vinson llegan a la región en un contexto de distanciamiento hacia Estados Unidos expresado por 33 países durante las reuniones presidenciales del Grupo de Río y los miembros de Caricom (Caribe) en Cancún. Por unanimidad aprobaron la gestación de la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y el Caribe, sin Estados Unidos ni Canadá.

Thomas Shannon, embajador estadounidense en Brasil, dijo acerca del arribo del navío nuclear: «Se trata de una interacción basada en el respeto mutuo y nuestra intención es estrechar todavía más nuestros acuerdos y actividades conjuntas». El portaaviones lleva a bordo cinco helicópteros y 22 aviones,

entre ellos doce cazas F-18 Super Hornets fabricados por Boeing. El Gobierno brasileño analiza en estos momentos la adquisición de una nueva flota de cazas; las opciones son los aviones suecos Grippen fabricados por Saab, los Rafale producidos por la francesa Dassault y los F-18 Super Hornets, de Boeing. En la conferencia de prensa convocada a bordo del portaaviones estuvo el representante de Boeing en Brasil, Michael Coggins, imposible desvincular la arribada con el interés de promocionar los Hornets. ¿Avanzará Clinton en la misma dirección en su diálogo con Lula?

Estados Unidos tienta al Brasil, que quiere desarrollar su industria militar, con la posibilidad de ingresar en la cadena de proveedores de Boeing si se decide por los cazas Super Hornet.

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