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De la edad del humor a la del desencanto
Freida Pinto, la intérprete de Boccherini, en «Conocerás la hombre de tus sueños», un film en el que el humor ácido de Woody Allen dejó lugar a la amargura cruda, con un resto de humor desesperado.
En «Conocerás al hombre de tus sueños», el psicoanalista de los films de Woody Allen ha dejado lugar al vidente fraudulento (a una vidente, más apropiadamente), y el humor ácido a la amargura cruda, con un resto de humor desesperado. A la luz de este film, algunos de sus títulos anteriores, inclusive los más oscuros, parecen alegres, como si en aquéllos el pesimismo sólo hubiese sido uno de los tantos artificios del humor. Aquí no; aquí el pesimismo es crudo y llano, y no sólo por la famosa línea de «Macbeth» con la que se abre y cierra la película: «La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de sonido y de furia, que no significa nada». No sólo Dios no da respuestas; tampoco las da Freud, ni el amor, ni siquiera el sexo.
Basta con comparar sólo una situación de esta película filmada una vez más en Londres con otra anterior, hecha en Nueva York: Alfie Shebritch (Anthony Hopkins, el «alter ego» del director) ha dejado a su esposa después de 40 años para casarse, patéticamente, con una prostituta que sólo busca explotarlo. Sebritch quiere volver a sentirse joven a fuerza de gimnasia y Viagra, y desea engendrar un hijo varón (el que tuvo murió poco después de nacer). En «Poderosa Afrodita», a Allen, entonces también protagonista, le ocurría algo similar, sólo que entonces aquella relación, no menos grotesca, terminaba siendo amorosa, y concluía de la mejor manera. Ahora, la mirada desesperanzada de Hopkins (desde ya, mucho mejor actor que Allen) lo describe todo, y en el miserable colofón de su nuevo matrimonio ni siquiera logra -más amargo aún- regresar con su esposa Helena.
Helena (Gemma Jones) es en verdad quien articula la historia: es la que va a consultar a la vidente, y también la que al creer literalmente todas las patrañas que le cuenta influye en el destino de quienes la rodean, como el de su hija Sally (Naomí Watts), mal casada y enamorada de su jefe (Antonio Banderas), y el de su yerno Roy (Josh Brolin), novelista de una sola novela y dispuesto a traicionar a quien sea una vez que, mucho antes que su suegro Hopkins, sienta que su vida ya no tiene meta.
A destacar también los personajes de Dia (Freida Pinto, la bellísima actriz india de «¿Quién quiere ser millonario?»), que enamora a Roy tocando con guitarra a Boccherini en la ventana que enfrenta a su departamento (la conclusión de esa serie de escenas al estilo «Ventana indiscreta» es uno de los mejores momentos de esta película) y Jonathan (Roger Ashton-Griffiths), un librero ocultista viudo que entra en contacto con Helena, relación en la que se interpone, como en «Rebecca», una muerta.
Quizás, Woody Allen hubiese hecho de este argumento, años atrás, una comedia brillante. Esta no lo es pero no por opaca sino porque, sencillamente, no se propuso hacer una comedia brillante. El desencanto, como el de aquel profesor de optimismo que estudiaba su personaje en «Crímenes y pecados», no se lo permite. Pese a su apariencia liviana, «Conocerás al hombre de tus sueños» es una auténtica tragedia griega, y no como «Poderosa Afrodita» que sólo jugaba con el formato de tragedia griega. A esta altura, no es improbable que, además de no encontrar respuestas en Dios, Freud, el amor y el sexo, tampoco las encuentre más en el humor.


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