De la Sota, Lavagna y los Moyano animaron la trasnoche peronista con guiño al PRO

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Calle Montes de Oca casi Uspallata, barrio de Barracas. El anfitrión, Hugo Moyano, sirve la mesa para el peronismo que resiste a Cristina de Kirchner y espera, en vano, una señal de Daniel Scioli. Ocurrió en la última noche del verano, el miércoles pasado, cuando José Manuel de la Sota y Roberto Lavagna, entre otros, se sentaron a la mesa del camionero para comenzar a definir estrategias políticas para las elecciones de octubre. Más allá de la exégesis en torno al Papa peronista argentino, hubo una unánime definición en la mesa: el PRO de Mauricio Macri emerge como una fuerza afín para sellar un frente electoral de cara a las elecciones de octubre.

El gobernador de Córdoba, el exministro de Economía y el jefe de la CGT disidente coincidieron en que el Partido Justicialista será condenado al ostracismo en el próximo turno electoral. Y que la pelea que deberá dar este pelotón será terrenal pero también celestial. Poner de pie al partido con nuevos liderazgos, luego del fracaso del denominado Peronismo Federal que condujo Eduardo Duhalde y, también, dejar claro que Jorge Bergoglio, antes de convertirse en el sucesor de Pedro, era un opositor explícito a la Casa Rosada.

En la cena en el domicilio de Moyano también estuvo presente su hijo Facundo. Este diputado nacional, que la semana pasada visitó a Sergio Massa en Tigre, acordó con De la Sota el envío de un contingente de la Juventud Sindical a Brasil en el mes de julio, en plena campaña electoral, a las Jornadas Mundiales de la Juventud para presentar cartas credenciales ante el papa Francisco. La travesía será terrestre y para aprovechar la logística del sindicato se organizará una caravana de camiones y autos que viajará hasta tierras brasileñas.

Pese a la incertidumbre que reina en torno a la candidatura de Massa, Lavagna confirmó que será candidato a senador nacional por la Capital Federal. Está dispuesto a formar un frente opositor del peronismo disidente con el PRO, pero no "a vestirse de amarillo", según sus propias palabras. También avanzarán en acuerdos locales con el macrismo en otras provincias más allá de la Capital Federal: Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Santa Cruz y Santiago del Estero.

Parte de la cena, que se extendió desde las 20.30 del miércoles hasta las 0.30 de ayer, estuvo dedicada a analizar el armado bonaerense en el principal distrito electoral del país, en un escenario en el que el intendente de Tigre todavía no confirma si será candidato en una lista que desafíe a la potencial postulante del Frente para la Victoria, Alicia Kirchner. Massa no se apura y asegura que mientras Cristina de Kirchner y Daniel Scioli sigan jugando a las escondidas, él tampoco precipitará ninguna decisión. Seguirá abocado a la gestión municipal y emprenderá una gira por Estados Unidos, Colombia y Uruguay para intercambiar experiencias con jefes comunales de esos países. Mientras tanto, recibe a cuanto dirigente lo invite a dialogar. Ayer recibió en Tigre al diputado Alberto Asseff (PNC Unir), a quien le reiteró: "Voy a estar donde me lleve la gente. La política necesita frescura". Asseff lo invitó para un acto a realizarse en Hurlingham donde el intendente se limitará a hablar de gestión.

De la Sota y Lavagna destacaron su vínculo fluido con Francisco de Narváez, otro que pendula entre Macri y Daniel Scioli. Moyano objetó que el diputado empresario tenía una relación demasiado cercana con personajes como Graciela Ocaña, quien impulsa investigaciones judiciales contra el camionero. Consultado sobre su futuro electoral, Moyano descartó ser candidato en la provincia de Buenos Aires, pero prometió colaborar en el armado nacional de este nuevo espacio y comentó que ya teje contactos con el gobernador santacruceño Daniel Peralta, con el vicegobernador de Néstor Kirchner, Sergio Acevedo, y con el intendente radical de Neuquén, Horacio "Pechi" Quiroga. En Santa Fe, no descartan confluir con un armado peronista macrista encabezado por Miguel del Sel. Y Jorge Busti volvió a emerger como referente mesopotámico.

Nadie ocupó la cabecera de la mesa en el departamento de Moyano. Casi no se bebió alcohol y, mientras circulaba la entrada de mariscos, Lavagna volvió a advertir sobre el riesgo de un nuevo fraude en octubre. Moyano prometió aportar su estructura sindical para reforzar la fiscalización en la provincia de Buenos Aires.

Participaron, además, Enrique Devoto, que fue viceministro de Lavagna; Carlos Caserio, exministro de De la Sota y hoy su principal operador político, y Octavio Frigerio.

Hubo criterio compartido en cuanto a la urgencia de implementar un marco organizativo nuevo, que le dé contención política a la base peronista, hoy carente de una conducción nacional y de liderazgos legitimados democráticamente ya que, se coincidió, el PJ, controlado por el Gobierno, ha perdido toda representatividad e independencia.

La auténtica líder de este cónclave fue Liliana Zulet, dueña de casa, quien cautivó a los comensales con un cordero patagónico que le valió algún reproche a Moyano por el origen sureño, identificado con los Kirchner, de ese plato.

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