27 de agosto 2014 - 00:00

De ladrillos y mentiras

De ladrillos y mentiras
Hasta los últimos datos disponibles de junio pasado, acumulamos siete meses consecutivos en los cuales el incremento anual del precio de las viviendas norteamericanas (índice Case Shiller, 20 y 10 principales centros urbanos) se viene reduciendo, incluso por debajo de lo esperado por el consenso de los analistas. Esto nos hace acordar a un fenómeno que venimos apreciando con la estimación oficialista y la privada de la inflación argentina, donde si bien en enero se lanzó un nuevo índice de precios que se suponía iba a reflejar más ajustadamente la realidad (de hecho en aquel mes la diferencia entre ambas mediciones fue del 24,6% frente al 138,6% anterior) vemos que la distorsión se ha ido incrementando mes a mes: 25,8%, 27,1%, 55,6%, 56,9%, 69,3% al 72,8% el mes pasado. La diferencia es que si bien ambos fenómenos muestran economías que no pasan por su mejor momento, en el segundo caso cuesta no pensar en cierta intencionalidad -póngale el signo que quiera- lo que resulta especialmente grave dado el ambiente recesivo, mientras en el primero es un evento involuntario en un sistema que mal o bien está creciendo. Es interesante que mientras la valorización anual de las viviendas norteamericanas en los 10 principales centros urbanos durante el siglo XXI ha sido un 4,56%, frente al 4,31% que ganó el Dow, en los 14 años previos el precio de las casas trepó un 3,87% por año frente al 13,46% del Promedio Industrial. Más allá de entrever que el mercado bursátil no está transitando por su mejor momento histórico y que los ladrillos parecen haberse convertido los últimos años en una mejor inversión que las acciones, no es mucho lo que podemos decir. Continuando con la fiesta, el S&P 500 marcó ayer su 30º máximo histórico del año al cerrar por primera vez encima de la línea de los 2k, en tanto al avanzar 0,17% a 17.106,7 puntos, el Dow quedó al 0,18% de anotar su 15º récord de 2014 (durante la rueda alcanzó a quebrarlo). Hace tres años que el mercado accionario no experimenta una baja del 10% o más (es el cuarto bull market, más alcista y duradero desde 1928), sin embargo, esto no hace olvidar que en 2001 y 2008 mucha gente perdió muchísimo dinero al invertir en acciones.

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