9 de octubre 2012 - 00:00

De Venezuela a Wall Street

De Venezuela a Wall Street
No nos cansamos de insistir: con sus defectos, abusos e imperfecciones, el mercado financiero no es otra cosa que personas ejerciendo libremente su derecho de propiedad. El 13 por ciento que se desplomó ayer la Bolsa de Caracas o el -10% de los bonos de PDVESA (variaciones anormales) reflejan entonces el temor de los accionistas venezolanos a lo que está por venir con la reelección del presidente Chávez.

Si aceptamos la idea de que una victoria opositora hubiera servido como «una señal» de que los neofascismos latinoamericanos pueden ser derrotados, aceptemos la idea de que la victoria chavista sirve como «una razón» para que estos movimientos populistas deban ser derrotados (aunque sea obvio y para que no haya dudas, en las urnas) si es que queremos que los mercados financieros continúen existiendo en América Latina, o, lo que es lo mismo, que la gente pueda seguir ejerciendo libremente su derecho de propiedad. Afortunadamente en la escala mundial, Venezuela y sus aliados son cada vez más insignificantes. Así que la reducción del crecimiento chino (mayor y más largo de lo esperado, según el Banco Mundial), la incertidumbre en torno a la crisis de España (sigue sin pedir auxilio) y de Grecia (que no podría mejorar los términos de sus obligaciones), y el temor a lo que pueden deparar los balances que comienzan a arribar hoy (por primera vez en 11 trimestres, los analistas esperan una caída de las ganancias año/año, lo que sugiere una sobre/subreacción), justifican casi por sí solos la caída del crudo a u$s 89,3 por barril (el costo de producción en Venezuela es u$s 70-80 por barril y es necesario un precio en torno a u$s 100 para mantener el actual gasto público) o el 0,35% que cedió el Dow al cerrar en 13.583,65 puntos.

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