11 de marzo 2009 - 00:00

“Debemos demostrar que el centroizquierda es útil”

Vasco Errani
Vasco Errani
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afronta la crisis económica en auge de popularidad. En contraste, el opositor Partido Democrático (PD), que alberga a un abanico de ex democristianos y ex comunistas, vive sumido en una crisis de liderazgo e identidad. Tras la renuncia de Walter Veltroni como secretario general, producto de una sucesión de derrotas electorales, asumió la jefatura partidaria el centrista Darío Franceschini. Su segundo, Vasco Errani, presidente de la rica región de Emilia Romagna, visitó la Argentina. El siguiente es el diálogo mantenido entre Ámbito Financiero y Errani.
Periodista: ¿Cómo podría salir el PD de su propia crisis?
Vasco Errani: Nuestro problema es relanzar el proyecto. Debemos demostrar la utilidad del PD para afrontar la crisis, para dar una respuesta a un problema dramático. Somos un recurso fundamental para el equilibro de la democracia.
P.: Berlusconi afirma que el centroizquierda sólo aporta «palabras» y no se ocupa de los «hechos».
V.E.: Los italianos comienzan a ver qué es lo que está pasando, por ejemplo, en cuanto a la seguridad, el orden público y la crisis. Una cosa es asegurar que el país crece y otra es tratar de llegar a fin de mes y que el dinero no alcance. Esta contradicción se va a evidenciar cada vez con más claridad.
Ése es nuestro desafío. No tenemos que dar la idea de que sólo hablamos entre nosotros y somos autorreferenciales.
P.: En su sector suelen quejarse de que es difícil el debate público con la hegemonía mediática de Mediaset, del grupo de Berlusconi.
V.E.: Es evidente que el sistema de información radiotelevisiva sirve para promover un «sentido común», pero creo que cuando las contradicciones son tan claras, la gente tiene capacidad de razonar al respecto. En Italia ha aumentado la diferencia entre ricos y pobres, y la clase media está en riesgo de caer en un proceso de empobrecimiento.
P.: ¿Es un problema la xenofobia en Italia?
V.E.: Somos de hecho una sociedad multicultural, no tiene sentido discutirlo. Ahora, tenemos que explicar una visión integradora y humanística a una persona que va a tomar un café a la plaza y ve que el panorama es distinto del que había antes.
Sebastián Lacunza

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