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Debilitadas y sin rumbo, las FARC liberaron a su rehén más emblemático
El ex gobernador colombiano Alan Jara ayer, al reencontrarse tras siete años y medio de cautiverio con su hijo y su esposa. Con las liberaciones de rehenes en curso, las FARC intentan superar sus debilidades y volver a posicionarse políticamente.
«El martes 3 de febrero, en la zona rural del departamento del Guaviare, las FARC-EP entregaron a la senadora Piedad Córdoba y a tres delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) al ex gobernador del (departamento de) Meta Alan Jara», señaló el organismo humanitario en un comunicado.
El helicóptero facilitado por Brasil había partido a la madrugada local del aeropuerto de Villavicencio (90 km al sureste de Bogotá) para recibir a Jara, de 51 años, rehén desde el 15 de junio de 2001. Cinco horas y 20 minutos más tarde, la aeronave regresó con el político. Según analistas, esta seguidilla de liberaciones por parte de las FARC tiene como objetivo ganar espacio político y un reconocimiento del Gobierno para negociar el canje del resto de rehenes más de 500 rebeldes presos.
Visiblemente demacrado y con dificultades para caminar, Jara se bajó y de inmediato abrazó a su esposa, Claudia Rujeles, y a su hijo Alan Felipe, que lo recibieron con lágrimas. «Tengo problemas de salud, pero estamos bien. Les envío un saludo de esperanza a mis compañeros (que siguen secuestrados). Hoy hubo un milagro y habrá más milagros», señaló en un primer encuentro con los periodistas que lo aguardaban en el aeropuerto local.
Luego, Jara fue trasladado a un exclusivo club de la ciudad, donde dio una conferencia de prensa de fuerte tono político. «Lo digo con claridad, siento de todo corazón que Uribe no hizo nada por la libertad de nosotros», manifestó el ex rehén, quien agregó que «la actitud del presidente no ayudó para nada a que se produzca el intercambio humanitario».
«Y no lo digo con resentimiento ni lo digo con amargura por los años que tuve que pasar allá (en la selva), sino porque ése es el análisis que se hace», agregó el ex gobernador del Meta.
Críticas
En su testimonio ante la prensa, Jara advirtió que iba a decir una «perversidad» antes de afirmar que «pareciera que al presidente le convenga la situación de guerra que se vive en el país, y pareciera que a las FARC les gusta que Uribe esté en el poder». Jara explicó el porqué de su afirmación: «Siempre se dan hechos que en una u otra dirección apuntan a lo mismo, a que no se avance en el intercambio humanitario, a que no avance el diálogo político».
El ex gobernador dijo, además, que ese grupo no ésta derrotado, sino que, por el contrario, cuenta con muchos integrantes, la mayoría jóvenes. «No veo otra salida que la negociada», insistió Jara, quien pidió con urgencia un acuerdo humanitario. «No puedo compartir jamás con las FARC una causa o ideal, que se recurra a la violencia, jamás puedo compartir que se recurra a privar la libertad a nadie», dijo al matizar que «no es así como se logra un cambio en este país».
Paralelamente, el presidente Uribe dijo que la entrega de los rehenes da «esperanza» para terminar con el «flagelo» del secuestro en el país. «La paz no nace de los coqueteos a los terroristas, del temor a los terroristas, lo que lleva a exaltarlos», enfatizó el presidente, para quien la pacificación tampoco surge de «permitirles a los terroristas que hagan teatro político y circo con sangre», aseveró.
Tras la liberación de Jara, comenzará el operativo para rescatar a Sigifredo López, rehén desde el 11 de abril de 2002 y único sobreviviente de un grupo de 12 diputados provinciales -los 11 restantes fueron asesinados en cautiverio el 18 de junio de 2007-, explicó el alto comisionado para la paz del Gobierno, Luis Carlos Restrepo.
Luego de estas entregas, las FARC mantendrán aún en su poder a 22 oficiales y suboficiales de la Policía y del Ejército, a quienes exige canjear por sus miembros presos. Las liberaciones ocurren tras la Operación Jaque en la que el Ejército rescató el 2 de julio a la colombiano-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 uniformados; y un año después de que las FARC aseguraran que no realizarían más entregas unilaterales. Las FARC son la principal guerrilla colombiana con unos 7.000 hombres, según el Gobierno.
En ese marco, el Gobierno agradeció, por medio del canciller Jaime Bermúdez, la ayuda de Brasil para facilitar la liberación de los secuestrados por la guerrilla de las FARC. «Nosotros no tenemos sino palabras de agradecimiento y así se lo hemos expresado al canciller de Brasil, al presidente Lula y al embajador de Brasil en Colombia, de la forma como ellos, discretamente, silenciosamente y con el ánimo de cooperar, nos acompañaron en este proceso», dijo Bermúdez.
Brasil facilitó los helicópteros y las tripulaciones que sirvieron en la operación.

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