25 de febrero 2009 - 00:00

Declaran colombianos y niegan vínculo con narcos

Los investigadores dispusieron una custodia en el yate perteneciente a la víctima, en un yacht club del partido bonaerense de San Fernando.
Los investigadores dispusieron una custodia en el yate perteneciente a la víctima, en un yacht club del partido bonaerense de San Fernando.
Los tres colombianos que estaban con su compatriota Juan Sebastián Galvis Ramírez cuando fue ejecutado de 10 balazos por dos presuntos sicarios declararon ante la Justicia que desconocen el motivo del asesinato y se desvincularon del narcotráfico.
Los testigos referidos son el padre de la víctima, Rodrigo Alberto Galvis Carmona; el cuñado, Jorge González Ramírez, y un amigo, José Cubillos, quienes presenciaron, junto a un argentino, cómo dos motociclistas asesinaban a Galvis Ramírez frente a un local de náutica de la localidad bonaerense de San Fernando.
Ante el fiscal de San Fernando Luis Angelini, los testigos confirmaron que González Ramírez, pareja de la hermana de la víctima, fue quien invitó a los demás a visitar la Argentina y desde que llegaron hace días los alojó en su lujoso piso de Puerto Madero.
Además, González Ramírez es el propietario del yate Woods que efectivos de Prefectura custodiaron en la zona del Yacht Club del barrio Canestrari, de San Fernando, cerca del country Marinas del Sol, aguardando la autorización del juez de Garantías de San Isidro, Rafael Sal Lari, para allanarlo.
El padre de la víctima, por su parte, dijo ser empresario maderero en Bogotá y, al igual que su yerno, negó tener algún tipo de vinculación a actividades ilegales.
En tanto, el fiscal aguardaba la confirmación de las autoridades colombianas acerca de la información lograda por los investigadores policiales que indica que otro de los testigos, José Cubillos, cumplió condena por narcotráfico en una cárcel de Medellín.
Los tres declararon que antes de concurrir al local Renosto, en avenida Del libertador y Cordero, a comprar un bote semirrígido, habían almorzado en un local de comidas rápidas de la zona y que no habían advertido ninguna situación irregular o vinculada al posterior crimen, por lo que sugirieron que pudo haberse tratado de un asalto común.
Sin embargo, los pesquisas descartaron prácticamente el robo como móvil, ya que determinaron que los motociclistas llegaron al lugar decididos a matar a la víctima, a la que llamaron por su nombre y a la que no le sustrajeron su costoso reloj Rolex ni las prendas de la exclusiva marca Dolce & Gabanna que vestía.
Otro de los puntos que les llamó la atención a los investigadores es que los colombianos se movilizaban en una camioneta de alta gama
Volkswagen Touareg, que figura a nombre de un remisero de la localidad bonaerense de Pablo Nogués, a quien le pagaron 1.000 dólares para que preste su nombre como testaferro.
El superintendente Salvador Baratta, jefe de la zona norte del conurbano, dijo ayer que este crimen fue un «ajuste» y se mostró preocupado por la repetición de crímenes aparentemente vinculados a carteles de narcotraficantes colombianos.

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