3 de septiembre 2012 - 00:00

¡Dejá jugar, Pitana!

Arriesgado el Pelado Almeyda en la alineación contra Colón. Porque al decir verdad González Pires, Cirigliano y Lanzini no venían jugando bien, pero tampoco como para decir que «venían jugando mal», y justificar así tres variantes, demasiadas a primera vista, para un partido tan chivo en el cementerio de los elefantes.

A los 20 minutos, ni Pezzella ni Ledesma habían justificado su presencia en el campo, más bien todo lo contrario. Y el pibe Cazares demasiado recostado sobre la raya izquierda, lejos de los delanteros y lejos del arco.

Es difícil entender cómo se las va a ingeniar River para generar fútbol si el único volante ofensivo lo coloca en esa posición, sea Cazarez, sea Lanzini o Rojas. Es prácticamente imposible que alguien coloque un pase entre líneas, provoque una infracción en la puerta del área o llegue gambeteando en posición frontal al arco si está encerrado entre la raya y el marcador de turno.

-¡Vamos River! que se cierren los volantes y suban los laterales, si no, nos quedamos una semana en Santa Fe tratando de llegar al arco.

La única opción que generó River fue un remate de sobrepique de Cazares, entrando por izquierda, que pasó algo desviado.

-Me duelen los ojos, perdónenme muchachos pero esto un espanto.

A los 5 minutos del segundo tiempo Colón tuvo la más clara en un mano a mano de Gigliotti con Barovero que milagrosamente evitó Maidana.

Entraron Rojas por Cazares y Aguirre por Ledesma, este último condicionado por amonestación. Pero solo un cambio de nombres con la esperanza de que la ilusión del que entra logre lo que no consiguió el que sale, nada más que eso.

Sobre los 16 Rojas tuvo la oportunidad de marcar, en una de las dos buenas maniobras que tuvo River en toda la noche.

-¡Uyyy! ¡Bien Rojas, bien, al fin algo parecido al fútbol viejo! ¿Éste es el cementerio de los elefantes? ¡Somos un elefante hermano, no se mueve nadie!

A los 24 minutos llegó la apertura del marcador con un cabezazo inatajable del recientemente ingresado Ramírez.

-¡Te dije que no me gustaba el ropero este, siempre nos vacuna, te lo dije!

Un minuto después, como quien quema las naves, debutó el uruguayo Mora ingresando por Sánchez de baja actuación.

-¡No puede ser que nos acordemos de jugar al fútbol cuando vamos perdiendo che!

Y a los 43, cuando sólo un milagro podía salvarnos de otra caída, apareció Pezzella bien habilitado por Ponzio y de derecha al primer palo puso el empate impensado.

-Gooolll! Gooolll! No lo puedo creer, no lo puedo creer, ligamos, ligamos una vez en la vida!

Terminó el suplicio que por segundo domingo consecutivo nos mostró a un River incapaz a la hora de jugar, generador a cuentagotas de maniobras ofensivas, con exceso de velocidad y escasez de precisión.

-¡Esta vez Pitana dejaste jugar, y al final no jugó nadie!

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