3 de marzo 2014 - 00:00

Delfina Oliver abrió un nuevo espacio

Delfina Oliver , cantante sólida y de muy buena afinación, inauguró el sábado el Bebop Club, nuevo espacio para el jazz que continuaría la senda de Jazz & Pop.
Delfina Oliver , cantante sólida y de muy buena afinación, inauguró el sábado el Bebop Club, nuevo espacio para el jazz que continuaría la senda de Jazz & Pop.
Inauguración de Bebop Club. Actuación de Delfina Oliver (voz), con la Artistry Big Band. Integrada por Emanuel Brusa (saxo alto), Emmanuel Famín (saxo alto), Andrés Hayes (saxo tenor), Christian Terán (saxo tenor), Gerardo De Mónaco (saxo barítono), Ervin Stutz (trompeta), Federico Fernández (trompeta), Leonel De Francisco (trompeta), Mario Álvarez (trombón), Santaigo Castellani (trombón), Franco Spíndola (trombón) (Bebop Club; 1 de marzo).



Hace muy poco falleció Jorge "Negro" González, un histórico contrabajista de jazz que fue además el creador y sostenedor, por dos épocas y en dos lugares distintos, del ya mítico boliche "Jazz & Pop". Con la muerte de su dueño, el sótano céntrico donde funcionaba últimamente se puso en alquiler y muchos empezaron a lamentar esa segunda pérdida, al punto de llegar a pedir que el Estado se hiciera cargo de sostenerlo. Simultáneamente, y después de un largo periplo para obtener su habilitación, se abrió un espacio nuevo para la música, y por casualidad o no, especialmente para el jazz. Pero la dinámica del mercado y el "natural" proceso de las cosas compensó de algún modo la pérdida de "Jazz & Pop".

Si el lleno que mostró la noche inaugural del sábado para sus dos propuestas fuera un síntoma de lo que ocurrirá con este flamante Bebop Club, no queda sino augurarle un muy buen futuro. Es probable que fuera acertada la elección de una cantante de buen nivel y de una orquesta grande para la ocasión. El público respondió y los artistas hicieron muy bien lo suyo desde el escenario.

Delfina Oliver es una cantante sólida, de muy buena afinación y dicción del inglés y una conocedora profunda del lenguaje jazzístico. Viene haciendo una carrera importante, con un par de discos propios, que inclusive la lleva con regularidad a actuar en Tokyo. La Artistry Big Band es una orquesta grande, integrada con varios de los mejores nombres del jazz local, centrada en los repertorios del swing pero con escapadas hacia otras vertientes.

El año pasado, un productor pensó que era buena idea juntarlos para ser el número principal en el festival de jazz de San Isidro. La propuesta fue aceptada, el concierto sucedió y fue exitoso, y desde entonces han tenido algunas actuaciones más, inclusive en el más reciente encuentro jazzístico de Buenos Aires, en octubre pasado. Y ahora fueron, en elección acertada, el mascarón de proa de este nuevo lugar del barrio de San Telmo.

Lo que se escuchó fue una sucesión de temas clásicos, con hits que trascienden el mundo de los conocedores, como "Blue Moon", "Fascinating Rhythm", "How High the Moon", "Night and Day" o "Cheek to Cheek", entre otros. Con arreglos históricos o propios, sobre todo de uno Emanuel Brusa y Alejo von der Pahlen (también integrante del grupo), la orquesta se muestra compacta, impecable en los "tutti", y en este caso seguramente por la presencia de una cantante- menos lanzada a los solos instrumentales. Delfina nadó cómoda en esas aguas y sostuvo, con su voz y su presencia, el equilibrio necesario. Tuvo un especial lucimiento en el "Waltz for Debby", que hizo sólo con un cuarteto; y se atrevió con una letra suya agregada a "Orange was the Color of her Dress and Then Blue Silk", el conocido instrumental de Charles Mingus.

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