20 de enero 2015 - 11:26

Delphi anunció cierre de la planta

Débora Giorgi y Héctor Méndez
Débora Giorgi y Héctor Méndez
 La autopartista Delphi Packard anunció que este viernes cerrará su planta de la provincia de San Juan en la que produce mazos de cables para la industria automotriz y que ocupa a 470 operarios en forma directa. La comunicación alertó a los trabajadores y sorprendió luego de que la semana pasada se conociera que Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial, se aprestaba a tomar el control de la compañía.

La multinacional Delphi, de capitales estadounidenses y controlada por el fondo de inversión Elliot, del financista Paul Singer (el mismo que le ganó a la Argentina el juicio por la deuda impaga), se instaló en 2012 en la ciudad sanjuanina de Santa Lucía, donde hasta entonces una compañía del grupo Pescarmona fabricaba los mazos de cables. Pero la actividad, alegaron los propietarios, nunca terminó de despegar. El eje de las actividades siempre fue la producción de mazos de cables para la terminal automotriz Peugeot.

El posible arribo de Méndez, quien planeaba negociar con la terminal francesa un acuerdo de compras y con el Gobierno -a través de la ministra de Industria, Débora Giorgi-, subsidios para el pago de salarios, contemplaba el relanzamiento de la firma pero ayer quedó en dudas. El industrial del plástico no quiso brindar ayer detalles del estado de la operación.

En el sector autopartista advirtieron que la llegada de nuevos actores a la actividad suele ser complejo por la propensión de las terminales a comprar productos a proveedores no reconocidos a nivel internacional. La asociación que nuclea a las fábricas de autopartes (AFAC) da cuenta, además, de un período conflictivo por la baja en la actividad. De hecho, es la única entidad que no firmó un bono salarial para la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

En el caso de Delphi, las negociaciones incluyeron hasta ahora al Gobierno nacional, el provincial, el sindicato del plástico (Uoyep) y a varios interesados, entre ellos Méndez y la terminal automotriz Fiat, que analizó tiempo atrás adquirir la fábrica de mazos para dejar de importar ese producto. El eventual cierre afectaría a los 470 operarios directos y a otros 130 indirectos entre personal de limpieza y seguridad.

Como parte de un mismo proceso, la semana pasada la UOM debió gestionar el pase de manos de una fábrica de Granadero Baigorria que corría el riesgo de bajar las persianas por el bajón en la actividad. Se trata de la Fundición Santiago Martínez, ubicada en esa localidad de Rosario y que emplea a 150 operarios.

La negociación incluyó la venta a una autopartista, Carlos Boero SRL, y un compromiso de mantenimiento de todos los puestos de trabajo y la reanudación de las actividades a partir de marzo, con la fundición de campanas y ejes para camiones.

Desde mediados de 2014 el Ministerio de Trabajo nacional aporta subsidios para compensar parte del pago de los salarios en la fundición.

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