Depuradores vs. preocupados, la nueva grieta empresarial

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Se enfrentan los que creen en refundar éticamente al sector y quienes se alarman por la crisis en la economía y la profundización de la recesión.

Una nueva grieta está naciendo en el país, y se concentra en el "Círculo Rojo" a partir de la causa de los cuadernos. Por un lado militan los empresarios que creen que la aparición de varios de los integrantes hasta ahora prestigiosos del grupo implica un momento histórico para refundar la representatividad social de las grandes compañías del país. En este costado se ubican muchos de los líderes gremiales de las entidades empresariales que, en varios casos, hasta tienen en sus planes la expulsión por condena moral de los implicados en casos de corrupción que hayan confesado el pago de coimas y aportes en negro para las campañas de cualquier político. Incluyendo, obviamente, el kirchnerismo. Se trata de los "depuradores". O, dicho de otro modo, los privados que defienden la máxima de ir hasta las últimas consecuencias y aprovechar el momento para una refundación moral empresarial. En el otro costado se ubica otro grupo de empresarios. Los "preocupados". Son los que miran las consecuencias que el estallido moral ya está provocando en la economía real, y lo demoledor que puede ser para la situación de la industria argentina en tiempos recesivos como los que le toca administrar a Mauricio Macri, comenzando por la amenaza de la suspensión en muchas obras públicas clave. Analizan también, con pavor, las consecuencias que tuvo en Brasil el "Lava Jato", cuya investigación estalló durante la presidencia de Dilma Roussef pero que involucró la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva.

En el primer grupo se cree que llegó el tiempo de la depuración ética de los empresarios argentinos, y de refundar las entidades que los representan. Hacen punta en el reclamo tres grupos de entidades: los bancos, IDEA y la propia Cámara Argentina de la Construcción (Camarco). Los primeros tienen una posición particular. Las entidades financieras, especialmente las de capital extranjero afincadas en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), marcan que la misma forma de movilizar el dinero en los hechos de corrupción que figuran en el affaire de los cuadernos indica la desconfianza que los exfuncionarios kirchneristas le tenían al sistema financiero y a las "huellas" que dejarían esas operaciones. Por lo bajo, los bancos (tanto nacionales como extranjeros) recuerdan que para el kirchnerismo clásico, las entidades financieras eran consideradas como "el enemigo" y que con el tiempo terminaban dando los nombres y la ruta de las operaciones realizadas. En el caso de IDEA, la amenaza a los empresarios que se declararon como "arrepentidos" incluso llega hasta la posibilidad misma de la expulsión de la entidad, siguiendo el nuevo "Código de Etica" que la organización sancionó el año pasado. Se aclara que la expulsión es a los hombres y no a las empresas. Finalmente Comarco asegura que inició hace dos años un proceso de depuración interna que llegó a la separación de los empresarios hoy involucrados, aún antes de la aparición de los cuadernos. La periodista Silvia Naishtat mencionaba que en el listado de los empresarios que piden refundar la representación del sector están los jóvenes que crearon las "unicornios" y sus subsidiarias. Estos se consideran a sí mismos como independientes de las células de representación tradicional, y aseguran que llegaron a ser grandes y transparentes sin regulaciones públicas y, fundamentalmente, con fondeo propio.

El grupo de los "preocupados" tiene sus argumentos. Entre los militantes de este grupo se ubica la mayoría de las grandes empresas industriales, las vinculadas a los servicios públicos, obras civiles y privadas, cementeras, varios bancos de capitales locales y las petroleras. Especialmente, las que tienen fuertes inversiones en Vaca Muerta. De lo que se habla en este sector es que la profundización de la aparición de "arrepentidos", especialmente en el campo de las megaempresas de capitales criollos y con CEO y propietarios partícipes habituales del "Círculo Rojo", sólo creará un frenazo espectacular en las ya muy escasas inversiones en marcha y suspenderá hasta nuevo aviso los nuevos planes de expansión, los que desde el inicio de la crisis de abril aparecen con cuentagotas. Aseguran que si las investigaciones se profundizan y los "arrepentidos" se multiplican, lo que pasará es que la recesión que el Gobierno quiere limitar al segundo y tercer trimestre del año se extenderá más allá del primer trimestre de 2019, y que podría tener dimensiones épicas. Ponen sobre la mesa el caso de Brasil generado por el "Lava Jato". Según un informe publicado ayer por este medio de la consultora Center Group de Gustavo Segre, en el "Lava Jato", como resultado de las investigaciones, aparecieron 164 arrepentidos, 134 sentenciados con un acumulado para todos los casos de cárcel de 1983 años, 4 meses y 20 días. En términos lineales, la caída del PBI brasileño fue de 3,8% en 2015 y de 3,6% en 2016, provocadas fundamentalmente por la crisis en compañías como Petrobras, Odebrecht, Camargo Correa, Queiroz Galvao, Andrade Gutierrez, UTC Engenharia, Engevix y hasta la británica Rolls Royce. Se estima que sólo por la causa de la crisis en Petrobras, las pérdidas superaron los u$s21.000 millones; y que las pérdidas totales podrían rondar los u$s50.000 millones sólo por la caída de las empresas vinculadas. Sin alarmar, comparan la situación con lo que se vivió ayer en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, con la por ahora fuerte caída de las empresas vinculadas a la construcción, la obra pública, la provisión de cemento, las petroleras y las empresas proveedoras de servicios públicos.

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