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“Desafío”: el genocidio nazi con mirada diferente
El sólido drama bélico del director Edward Zwick desarrolla una parte de la historia casi nunca contada por el cine: la de los judíos que combatieron a los nazis como partisanos.
A Edward Zwick, director de «Desafío» le gustan las películas de guerra con héroes que van contra lo corriente. Lo viene haciendo, a veces bastante bien, desde sus primeros trabajos, como la excelente «Tiempos de gloria» que plasmaba toda la crueldad de la Guerra de Secesión desde el punto de vista de un escuadrón de soldados negros. También se ocupó de las mujeres militares en la guerra del Golfo, mostrando cómo Meg Ryan era traicionada por sus camaradas de armas en «Valor Bajo Fuego», y hasta mezcló a Tom Cruise en guerras civiles japonesas en «El último samurai».
Ahora vuelve a su tema favorito con la historia de una lucha casi nunca contada por el cine, la de los judíos que durante la Segunda Guerra Mundial no se dejaron llevar a los guetos y los campos de exterminio, para en cambio combatir a los nazis como partisanos, llegando en algunos casos a unir sus fuerzas con las tropas rusas de Stalin. La película transcurre casi íntegramente durante 1941 en los bosques de Bielorrusia, donde los hermanos Bielsky se esconden en un bosque luego de la primera masacre nazi, que incluye el asesinato de su padre a manos del jefe de policía local, por supuesto convertido en un colaboracionista al que los alemanes pagan una bonificación por cada judío muerto. El primer giro sorprendente del guión es la ansiedad de los hermanos por conseguir un revólver para vengarse del asesino.
En un punto, la venganza es la clave de la supervivencia en esta historia desoladora construida con bastante rigor y poca hipocresía en cuanto a la solidaridad hacia los distintos fugitivos que se van sumando al cada vez más populoso campamento de los Bielsky, gente rústica que en realidad no tiene demasiado en común con otros fugitivos más educados y prósperos que buscan su protección. Otro punto a favor de la película es la crudeza con la que se describen estos conflictos internos, las luchas desesperadas por comida, así como los aspectos pintorescos de esta extraña sociedad surgida a la fuerza, donde los hombres escogen sus «esposas del bosque» y los embarazos estan prohibidos.
Se podría decir que el guión soslaya las crueldades soviéticas, ya que el antisemitismo del Ejército Rojo está señalado, aunque sin entrar en demasiados detalles. Por otro lado, Zwick se las arregla para evitar todo intento de exploración de los criminales nazis, que no pasan de ser siluetas sobre las que hay que apuntar los fusiles. El director parece estar totalmente enfocado en sus combativos protagonistas, logrando una gran actuación de Liev Schreiber como el más belicoso de los hermanos Bielsky, y dándole un logrado contexto realista a las descarnadas expresiones que el talentoso Daniel Craig ya ha exhibido plenamente en sus apariciones como James Bond.
Si bien «Desafío» es mas un drama bélico que un auténtico film de guerra, las escenas de combate están tan bien ejecutadas como lo que se puede esperar del director de «El último samurai». Filmado en Lituania, relativamente cerca de donde ocurrieron los hechos históricos, el film tiene la gran cualidad estética de lucir más como una producción de Europa del Este que como la producción hollywoodense que es en realidad. El mérito en este caso no debe ser solo de Zwick, sino sobre todo de su director de fotografía Eduardo Serra. El ínico elemento realmente flojo que se ocupa sistemáticamte de achatar los climas es el obvio score musical de James Newton Howard, que parece decidido a aplacar la furia de los personajes con sus melodías deprimentes. No por nada, la música fue el único rubro que le consiguió una nominación al Oscar a esta muy buena película que aporta una visión diferente del genocidio nazi.


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