5 de febrero 2010 - 00:00

Descalifican militarismo inglés

Jorge Taiana
Jorge Taiana
En una escalada verbal, el Gobierno advirtió ayer al Reino Unido sobre la ilegalidad de las operaciones de perforación que se aprestan a desarrollar empresas británicas en aguas de Malvinas. La Cancillería hizo otra enérgica queja que trascendió casi en simultáneo con palabras atribuidas al premier Gordon Brown, publicadas por el diario británico Financial Times. El matutino reveló frases que sonaron a tambores de guerra en las oficinas de la diplomacia criolla.

Uno de los encargados en Buenos Aires de la cuestión Malvinas dijo que «apelando al fantasma militar, lo que el Reino Unido hace es dejar más en evidencia la verdadera realidad: la disputa de soberanía existe, es un hecho de la realidad, como lo es la ocupación ilegítima de parte del territorio nacional argentino». «Queda claro que no puede existir seguridad jurídica en un entorno geopolítico con una disputa de soberanía internacionalmente reconocida y pendiente de solución, lo cual es abiertamente desafiado por el Reino Unido con este accionar ilegal y unilateral».

El conflicto se agudizó al conocerse que la plataforma de perforación Ocean Guardian, contratada por la empresa británica Desire Petroleum Plc., se dirige a la zona norte del mar circundante de Malvinas para iniciar una campaña de al menos cuatro pozos. Esta plataforma también será operada por otras dos empresas: el gigante anglo-australiano BHP Billiton y Rockhopper Exploration.

En los análisis del día, los diplomáticos criollos concluyeron: «No cabe en absoluto la hipótesis militar que acusa el Reino Unido, sólo intenta encubrir la ilegalidad de sus actos y desviar la atención del hecho de fondo, que es negarse a negociar la soberanía, como ha sido el mandato de la comunidad internacional reflejada en la ONU». «Atribuir a la Argentina una suerte de provocación no hace sino transmitir un riesgoso mensaje de intimidación».

Estrategia

La esgrima verbal entre Downing Street y las huestes de Jorge Taiana, en todo caso, parecen favorecer la estrategia que lanzó el canciller de generar un escenario de inseguridad jurídica (y económica) en torno al negocio de la extracción petrolera. Se sabe que los inversores en este tipo de apuesta de alto riesgo tienden a recapacitar cuando no hay garantías sobre la recuperación de las utilidades.

La embajada británica en Buenos Aires había evaluado con anterioridad que febrero sería un mes caliente a propósito del inicio de las perforaciones en el archipiélago. En más de una reunión social, personeros de esa representación comentaron que habría cierta tensión, aunque no estimaron que el contenido verbal llegaría a insinuaciones de corte bélico.

Este diario publicó en su edición del 29 de diciembre de 2009 que el Reino Unido ejecutó maniobras militares, una semana antes de la Navidad e involucraron cientos de efectivos de aire, mar y tierra. Fue una operación simulada (Cape Bayonet) cuyo escenario de aplicación práctica fue el estrecho de San Carlos; en esas aguas se registraron los combates más cruentos del conflicto de 1982. Los planes del Ministerio de Defensa del Reino Unido para 2010 comenzaron con el reequipamiento de la Escuadrilla 1435, que forma parte de las fuerzas desplegadas como guarnición en las islas Malvinas, con aviones de combate avanzados Eurofighter Typhoon designados para el control la y protección del espacio aéreo en torno a las islas.

Estos aparatos reemplazaron en setiembre de 2009 a cuatro interceptores Tornado F3 de la base militar de Mount Pleasant, ubicada a 45 km de la ciudad de Puerto Argentino (Port Stanley), en la isla Gran Malvina. También se envió un flamante buque de patrulla naval y protección de recursos pesqueros, el HMS Clyde, más la ampliación y mejora de la cinta asfáltica de la pista militar para la operación de los cazas Typhoon. Las decisiones estratégicas precedieron el anuncio de la empresa británica Desire Petroleum acerca del inicio de la perforación de cuatro pozos offshore en la plataforma marítima al norte de las islas.

«El país reaccionó públicamente apelando a los instrumentos legales de que dispone, de conformidad con el derecho internacional. Así, se presentó una protesta el 2 de febrero pasado, instrumento que rechazó el acto unilateral británico que resulta violatorio de la soberanía argentina y lo dispuesto por las Naciones Unidas», completó la alta fuente de la Cancillería.

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