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Desconfianza en NY: caen acciones

El sector energético lideró el desplome con Petrobras Argentina a la cabeza, perdiendo un 9,78% en la rueda. La siguió Edenor con un descenso del 7,48%, a u$s 5,44. Estos títulos venían amasando notables ganancias del 190% en el año, impulsados por rumores de ajustes tarifarios y reacomadamiento de subsidios luego de las elecciones. Con el desembarco de Kicillof en Economía, estas expectativas se desvanecieron inmediatamente.
Párrafo aparte merece YPF, que la semana pasada había recibido un inédito guiño de Wall Street tras la nacionalización, con Moody's mejorando su nota a "B3" (desde "Caa1") por una mejoría de su perfil de liquidez y un sólido registro financiero. Ayer, las acciones de la petrolera estatal cerraron un 5,92% abajo, a u$s 23,53, y fueron los papeles argentinos más operados en la plaza neoyorquina, duplicando su volumen habitual.
Pampa Energía fue otro de los títulos que sufrió un derrumbe del 3,27% al igual que TGS, que perdió un 4,17%. IRSA y Telecom también se sumaron a la merma, con caídas del 3,33% y del 1,62%, respectivamente.
El sector que venía llevando sobre sus hombros el "boom" de los ADR criollos fue el bancario, que ayer no pudo sostener su buena performance. El Banco Francés perdió un 6,66%, mientras que el Grupo Financiero Galicia cayó un 6,10%. En tanto, el Macro fue la excepción, registrando un rendimiento prácticamente neutro en la tumultuosa jornada.
El panorama para los papeles bancarios es aún más difuso ya que el nombramiento de Juan Carlos Fábrega al frente del Banco Central representa un "upgrade" a su antecesora en los ojos del sector. La preocupación pasa por el margen de maniobra que tendrá el extitular del Nación en el equipo económico nacional. Igualmente, los analistas siguen advirtiendo que las cotizaciones de estos activos se encuentran notoriamente atrasadas comparadas con los precios de otras entidades latinoamericanas.
Otro foco de nerviosismo para los inversores internacionales es el impacto que tendrá el nuevo gabinete en el juicio contra los denominados fondos buitre, luego del previsible rechazo a la apelación "en banc" presentada por los abogados del país. Por lo pronto, la dilatación del litigio se mantendrá al menos hasta fines de 2014. Pero la influencia de Kicillof podría zanjar cualquier vestigio de esperanza a una solución negociada del conflicto con los holdouts.

