La petrolera británica Rock- hopper Exploration, con licencia otorgada por el Gobierno de los kelpers, anunció el descubrimiento de hidrocarburos en el sector marítimo norte (Cuenca Norte) que circunda las islas Malvinas. La existencia de petróleo en Malvinas y el potencial de los yacimientos siempre fue una esperanza económica para los isleños y garantía de que el Reino Unido nunca negociará la soberanía del archipiélago. En 1998, Shell, Amerada Hess y Lasmo habían iniciado un programa de exploración en esas mismas zonas, pero no tuvieron éxito y el proyecto quedó en la nada.
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Según un comunicado de la firma Rockhopper dado a conocer al diario inglés Daily Express, los recursos contingentes de gas recuperables se estiman entre 3 y 4 billones de pies cúbicos base promedio.
El «press release» de Ro-ckhopper es más que un anuncio, significa un cambio en la situación de la «cuestión Malvinas» (como se define en la Cancillería al escenario político de la disputa soberana), pues al afirmarse que hay hidrocarburos, el Gobierno central de Londres reforzará ante la opinión pública doméstica su rol de tutor y encuentra justificativo la presión tributaria para sostener el despliegue bélico en el archipiélago. Brasil, por caso, reforzó el presupuesto para la Armada proyectando la construcción de buques patrulleros, tras la serie de hallazgos de yacimientos costa afuera a la altura de Río de Janeiro.
La noticia llega al país justo cuando la Presidencia se apresta a recibir a las autoridades de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas. Hoy la Secretaría General les anunciará la fecha del vuelo que los llevará para la inauguración oficial del cenotafio en el cementerio de Darwin (sería en setiembre). Esta ONG, presidida por Héctor Cisneros, fue la encargada de construir el monumento en las islas que rinde homenaje a los muertos durante el conflicto del Atlántico Sur.
Prospección
La petrolera británica había efectuado una prospección tridimensional en 2007, y tras una serie de evaluaciones sísmicas reclasificó el área bajo estudio y reconoce ahora la existencia de un yacimiento de gas. De poco sirvió la ley criolla que penaliza a quienes participen de proyectos de exploración y prospección en aguas controladas por los kelpers. Ninguna de las empresas que operan en la zona marítima concesionada por los isleños puso un solo dólar en territorio continental. Tampoco ha tenido efecto práctico -sólo declamación- la decisión que adoptó el Gobierno nacional en 2007 de dejar sin efecto la Declaración Conjunta de Cooperación Petrolera que definía una zona marítima al sudoeste de Malvinas para ser explorada y explotada en conjunto.
El presidente ejecutivo de Rockhopper es Pierre Jungels, quien había liderado Enterprise Oil, la principal petrolera independiente del Reino Unido, que Shell compró en abril de 2002, pagando u$s 6.200 millones.
Jungels comandó la exploración en dos bloques -el PL032 y el PL033- que pertenecieron a Shell hasta 1998, y que el Gobierno isleño otorgó a Rockhopper en 2005. Esas licencias cubren una superficie de 1.620 kilómetros cuadrados, en una zona en la que el mar tiene una profundidad de 550 metros, y se suman a otras dos -las áreas PL023 y PL024- que Rockhopper ya había recibido por concesión del Gobierno kelper en diciembre de 2004 y que alcanzan 4.205 kilómetros cuadrados ubicados a tan sólo 50 kilómetros de la costa norte de las islas.
No todo son rosas: «Extraer el recurso -dijeron a este diario expertos petroleros- es el paso más difícil; la zona marítima es inhóspita, sin contar la logística para la operación que no está disponible en el archipiélago y el alquiler de una plataforma semisumergible que soporte el rigor del mar austral, que no se compara con el de otro en el mundo».
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