19 de septiembre 2008 - 00:00

Desencuentro salvado

Dirigentes de la DAIA y de la AMIA, las dos entidades centrales de la comunidad judía argentina, viajarán a Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas el día en que Cristina de Kirchner hablará ante ese organismo. El viaje del presidente de AMIA, Guillermo Borger, y del vice de DAIA, Angel Shindel, tiene como propósito insistir en que la Argentina reitere su pedido a Irán de que entregue a los acusados por la Justicia argentina de haber organizado y financiado el atentado terrorista que destruyó la sede de la mutual judía y mató a 85 personas. En declaraciones a la agencia «AJN», Donzis admitió que espera «un discurso mucho más enérgico que el de hace un año de Néstor Kirchner para obligar a Irán a colaborar realmente con la Justicia». En aquella ocasión, además de los presidentes de AMIA y DAIA, habían viajado miembros del grupo Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra AMIA, quienes se manifestaron más que conformes por lo dicho por Kirchner; sin embargo, un año después y a la luz de los nulos resultados del pedido de captura internacional cursado por Interpol sobre los iraníes, las entidades y los familiares insistirán en que la esposa del ex presidente reitere el pedido a Irán, pero apele además a la cooperación internacional para el apresamiento de los procesados. Por los familiares viajarán a Nueva York Sergio Burstein, Luis Czizewski, Ana María de Czizewski y Daniel Komarovsky.

«A un año del discurso de Néstor Kirchner se necesita un discurso con mucha más energía para que Irán colabore realmente con la Justicia en el esclarecimiento del atentado», declaró Donzis. Según fuentes de la comunidad judía en la Argentina, la decisión de AMIA y DAIA de concurrir a la asamblea de la ONU se tomó tras dos días de deliberaciones donde se escucharon criterios y voces contrapuestos.

Cabe recordar que Cristina de Kirchner, a diferencia de lo que venía ocurriendo con su esposo, no será recibida por las organizaciones centrales judías de Estados Unidos (el American Jewish Committee, el World Jewish Congress). El desencuentro será salvado en parte con un almuerzo que le brindará Ronald Lauder, presidente del WJC y reciente visitante de Buenos Aires, en su museo de arte centroeuropeo Neue Gallerie. Sin embargo, este rendez-vous no tendrá las características de un encuentro comunitario: Lauder invitará a un grupo de 200 empresarios con inversiones o ( menguado a raíz de la crisis) interés de invertir en la Argentina. Será la devolución de un favor: Cristina de Kirchner medió ante Hugo Chávez para que recibiera a Lauder en Caracas, adonde viajó para intentar suavizar las relaciones del régimen chavista con la comunidad judía venezolana. No lo logró.

Desde las cercanías de la Presidente afirman que la « noreunión» con las entidades judías estadounidenses se debe sólo al hecho de que «no hace falta que las vea en Nueva York, porque los dirigentes están viajando todo el tiempo y se reúnen con Cristina en Buenos Aires. Todos los temas que había para tratar ya se conversaron en esas reuniones». Sin embargo, la razón habría que buscarla justamente en los nulos resultados del pedido de extradición de los iraníes y también en los nulos avances de la investigación de la conexión local: tras más de cinco años de gobierno Kirchner, ni siquiera hay un imputado en la venta de la Traffic, la entrega de los explosivos y/o la logística necesaria para cometer los ataques terroristas contra la AMIA y la Embajada de Israel dos años antes.

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