7 de agosto 2012 - 00:00

Desertó el primer ministro sirio y se habla de estampida

Riad Hiyab
Riad Hiyab
El Cairo - La deserción del primer ministro sirio, Riad Hiyab, supuso ayer el mayor golpe político en los 17 meses de rebelión para el régimen del presidente Bashar al Asad, que mantiene los bombardeos sobre los barrios rebeldes de Alepo y otras áreas del país.

La televisión estatal siria presentó a primera hora de la mañana la defección de Hiyab como si se tratase de una destitución ordenada por el presidente. Sin embargo, minutos después, los grupos opositores confirmaban lo que es una victoria para su causa: la renuncia de mayor nivel desde que comenzaron las protestas y la esperada prueba de que el régimen se quiebra por dentro.

El paradero de Hiyab es todavía un misterio, ya que después de que el Consejo Nacional Sirio (CNS) informara de que se hallaba en Jordania tras haber cruzado la frontera, Ammán negó que estuviese en su territorio, lo que disparó los rumores sobre el destino final de Hiyab.

«Anuncio hoy mi deserción del régimen del terrorismo y me uno a las filas de la libertad y la dignidad. A partir de hoy formo parte de la revolución», señaló Hiyab en un comunicado leído en su nombre por su vocero, Mohamed Aetri, en el canal qatarí Al Yazira. En su mensaje, Hiyab se dirige al pueblo sirio «en un momento crítico, cuando el país se encuentra en el mayor nivel de los crímenes contra un pueblo que ha salido para pedir una vida digna».

Nacido en 1966 en Deir al Zur, Hiyab había sido nombrado jefe de Gobierno el pasado 26 de junio, cuando era ministro de Agricultura, en sustitución de Adel Safar. Según el consejero de comunicación de la Comandancia del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), Fahd al Masri, este grupo organizó el escape de Hiyab la noche del domingo, y en ella participaron también otros tres ministros del gabinete, aunque este extremo no pudo ser confirmado.

Al Masri, que no pudo revelar las identidades de los otros tres ministros, explicó que otros altos cargos del régimen, entre ellos oficiales de la Guardia Presidencial, están en contacto con los insurgentes a la espera del momento para escapar del país. El representante afirmó que el ELS aseguró la salida de toda la familia de Hiyab, incluidos varios de sus hermanos que trabajaban como altos funcionarios del Estado.

Más allá de la espectacularidad de una u otra deserción, Asad está perdiendo especialmente el apoyo de los sunitas, como lo es Hiyab. Un alto funcionario que desertó hace poco dijo ayer en Estambul que hasta ahora renunciaron varios cientos de oficiales sunitas, apenas tres alauitas y cinco de otras minorías religiosas (ver aparte).

En otra acción representativa del grado de penetración de los rebeldes, un artefacto explosivo voló ayer parte de la fuertemente custodiada sede de la televisión nacional siria, en Damasco, lo que causó varios heridos leves.

Fuentes oficiales sirias detallaron que la explosión causó heridas a tres personas y ocurrió en la tercera planta del edificio, ubicado en la céntrica plaza de los Omeyas.

Pese a estos reveses, el régimen mantuvo su campaña de bombardeos y combates contra el ELS en la mayoría de provincias en Siria, con especial intensidad sobre la de Alepo (norte), donde en la actualidad se libra una de las batallas más decisivas de la guerra. Según los Comités de Coordinación Local, al menos 103 personas murieron durante la jornada, un tercio de las cuales perdió la vida en Alepo, mientras que otras 27 fallecieron en Damasco y su periferia.

Agencias EFE, ANSA, Reuters, DPA y AFP

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