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Desesperada carrera para buscar provisiones
La gente comenzó a llegar a los principales supermercados y otros comercios similares de Tegucigalpa antes de las 10 hora local, cuando se suspendió el toque de queda, que volvió a entrar estar en vigor a las 17.
Terquedad
«Voy a comprar combustible para poder ir a comprar comida; si no hay combustible, no hay comida», dijo Mario, un comerciante de 50 años, mientras esperaba su turno en una kilométrica cola ante una estación de servicio en Tegucigalpa. «Hay mucha terquedad en el Gobierno de Micheletti», agregó, al resumir sus sensaciones, tras alrededor de 42 horas de toque de queda y parálisis en el país.
Para Luis Fernando López, arquitecto, «todo está feo» y «la situación está mal» en el país, motivos por los que dijo que trata de hacer acopio de combustible en previsión de más días de toque de queda.
Aseguró que no ha dejado de trabajar desde su casa, pero que durante el paréntesis en el toque de queda se reuniría con otros compañeros para actualizarse sobre las labores de los últimos días que, sin embargo, le han servido para algo bueno.
«Como la chica (la empleada doméstica) no ha venido a la casa, estoy aprendiendo a cocinar», dijo.
Roberto, de 40 años y terapeuta, no se lo toma con tanto humor y dice que ayer pudo llegar pronto a una estación de servicio con poca cola y que aún tiene víveres en su casa.
«No sé cuánto durará esto, ni cuánto durarán las reservas», dijo.
Desabastecimiento
En un supermercado de un barrio popular, los consumidores dejaron literalmente vacías las góndolas, en las que solamente se ven productos no indispensables.
Medios locales de prensa también informan que la situación es similar en las demás ciudades del país, que llevan tres días bajo un riguroso toque de queda tras la llegada por sorpresa del derrocado presidente Manuel Zelaya.
La movilización de los consumidores en Tegucigalpa se da en un ambiente tenso tras los graves disturbios registrados el martes a la noche en varios sectores de la ciudad.
Antes de que fuera suspendido el toque de queda, la capital de Honduras había amanecido desierta y paralizada. Muy pocos ciudadanos entienden que detrás de dicha declaración se esconde un estado de sitio encubierto que suprime no sólo la libertad de circulación y de asociación, sino también el derecho de hábeas corpus en 24 horas, entre otras garantías individuales.
Simplemente la consigna es: prohibido salir de casa. Pero no todos tienen un auto que diga «prensa extranjera» para librarse de los innumerables controles del Ejército, y decenas de personas incumplen diariamente esta norma, unos por inconsciencia, otros por imprevisión, y terminan en un calabozo.
Agencias EFE y AFP, y El Mundo


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