Un responsable de los servicios de Inteligencia del Ejército de Israel, el general Itai Brun, afirmó que Damasco había "utilizado armas químicas mortales contra los rebeldes durante una serie de incidentes en los últimos meses" y que aparentemente se trataba del gas sarín. Pero Kerry dijo en Bruselas que había hablado ayer por la mañana con el primer ministro israelí Netanyahu, y que no estaba en condiciones de sostener esas "alegaciones".
Kerry participaba ayer en Bruselas en su primera reunión con ministros de Exteriores de la OTAN, en la que la Alianza reafirmó su actitud "vigilante" ante Siria. Luego de una reunión con su par ruso, Sergei Lavrov, indicó que ambos habían acordado buscar vías para revivir el plan de paz para Siria, pero admitió que hacerlo sería extremadamente difícil. "Los dos vamos a volver, vamos a explorar esas posibilidades y vamos a volver a hablar de nuevo sobre si podría seguirse alguna de esas avenidas", dijo Kerry.
Sostuvo que aunque pueda haber diferencias en la opinión de Rusia y Estados Unidos sobre cuándo y cómo debería dejar el cargo Al Asad, "no creo que haya una diferencia de opinión en que su salida puede ser inevitable o necesaria para alcanzar una solución". Aunque subrayó: "Diría que ése es un camino muy difícil. Nadie debe pensar que hay una forma fácil de avanzar en este sentido".
Lavrov había dicho la semana pasada que presionar para la salida de Asad podría aumentar las amenazas de grupos islamistas como el frente rebelde al Nusra, que este mes se comprometió formalmente con el líder de al Qaeda, Ayman al-Zawahri.
"Cada día mueren más personas. Sin embargo, veo una creciente comprensión sobre la urgencia de pasar de las convocatorias de elecciones a las acciones reales.
Por esto espero que veamos acciones concretas de los dos lados", dijo ayer.
| Agencias ANSA, Reuters y AFP |


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