El Deutsche Bank encara un fuerte plan de ajuste y en este contexto anunció ayer que recortará 7.000 puestos de trabajo en todo el mundo y llevará su plantel de empleados a alrededor de 90.000 personas. El gigante alemán tiene la intención de centrarse en sus clientes en Europa y reducir los costos a "menos de 23.000 millones de euros este año.
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"Los actuales resultados no nos dejan elección», justificó ante los 4.100 accionistas el nuevo presidente de la entidad, Christian Sewing, explicando que la mayor parte de los despidos tendrán lugar en Reino Unido y en Estados Unidos. Recientemente el Deutsche Bank obtuvo un beneficio neto de 120 millones de euros en el primer trimestre de 2018, lo que representa un retroceso del 79,1% en comparación con el resultado correspondiente al mismo periodo del año anterior, mientras los ingresos netos de la entidad entre enero y marzo sumaron un total de 6.976 millones de euros, un 5% menos que un año antes. Lo cierto es que este anuncio de ajuste no convenció a sus inversores porque ayer sus acciones terminaron con una baja del 6% en la Bolsa.
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