12 de enero 2009 - 00:00

Día ajetreado en el cuartel de Volkswagen

En el día de descanso para los pilotos, los mecánicos del equipo Volkswagen desarmaron los cuatro vehículos que compiten y volvieron a armarlos para encarar la segunda etapa del rally.
En el día de descanso para los pilotos, los mecánicos del equipo Volkswagen desarmaron los cuatro vehículos que compiten y volvieron a armarlos para encarar la segunda etapa del rally.
Valparaíso (enviado especial) - Con los tres primeros puestos alcanzados en la etapa de ayer y su consolidación en la clasificación general, el equipo Volkswagen logró el primer objetivo planteado durante la ardua jornada de trabajo del sábado, el esperado «rest day» que marcó la mitad de la carrera: mantener en la reanudación de la competencia el ritmo de la primera etapa.
«Esto no tiene nada de día de descanso, es un día con igual o más trabajo que los demás y con mucha tensión, porque no sabemos con qué nos vamos a
encontrar cuando abrimos un vehículo», sentenció Paco Cruz, un catalán que hace 40 años está vinculado al automovilismo deportivo y que actualmente es el encargado de toda la logística del team alemán.
«En un día hay que hacer los cuatro autos a nuevo y que todo funcione igual o mejor que los primeros días de la carrera porque no podemos relajarnos», señaló a este diario una pieza clave de la escudería.
En el cuartel general de Volkswagen, montado en el predio destinado para la organización del Dakar en la ciudad chilena de Valparaíso, más de 85 personas trabajaron durante todo el sábado reparando los cuatro vehículos que una semana atrás habían salido de Buenos Aires. La infraestructura se completa con ocho camiones con equipamiento y 17 vehículos de apoyo.
El objetivo de la marca alemana cuando se sumó hace cuatro años a la competencia del Dakar era terminar con el liderazgo que en los últimos años viene mostrando el equipo Mitsubishi. Y ese clima se vivía en el ánimo de cada integrante del equipo el sábado pasado.
El piloto número uno de la marca, el español Carlos Sainz, siguió de cerca el trabajo de los mecánicos sobre su Touareg.
«Hay que tener paciencia y esperar las próximas etapas, que serán muy duras. Todavía Buenos Aires está muy lejos y cada día que pasa sentimos más el esfuerzo. La cara de cansancio con la que bajamos de los autos al final de cada etapa es el reflejo de lo difícil que es esta prueba», comentó el piloto español.
La coincidencia generalizada, tanto en el campamento de Volkswagen como en el de otros equipos, es la exigencia de los terrenos que se presentaron en la Argentina y Chile. Para Yoshimasa Sugawara, jefe del equipo de camiones Hino y que corrió unas 20 ediciones del Dakar en Africa, la prueba sudamericana ofrece un desafío mucho mayor: «En Africa la exigencia no es la misma, el terreno es casi todo similar y no hay tanta variedad de superficies. Además, el camino está más determinado, en cambio en la Argentina y Chile uno tiene que tomar decisiones todo el tiempo porque hay más alternativas para encarar el desierto y las dunas».

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