22 de noviembre 2011 - 00:00

Día de furia en Egipto: ya son 33 muertos y peligra la transición

Desde el sábado, El Cairo es una ciudad tomada por la violencia. Una multitud reclama la entrega del poder por parte de los militares para que una autoridad civil comande la transición.
Desde el sábado, El Cairo es una ciudad tomada por la violencia. Una multitud reclama la entrega del poder por parte de los militares para que una autoridad civil comande la transición.
El Cairo - El Gobierno egipcio anunció ayer su renuncia en el tercer día de enfrentamientos mortales entre las fuerzas de seguridad y manifestantes que reclaman a la junta militar que entregue el poder a los civiles, en la peor crisis desde la caída de Hosni Mubarak. Sin embargo, al cierre de esta edición las informaciones eran cruzadas y se desconocía si la cúpula castrense había aceptado la decisión del gabinete.

Soldados y policías ejercían una dura represión en la plaza Tahrir y sus alrededores. De acuerdo con fuentes hospitalarias al menos 33 murieron y más de 1.700 sufrieron heridas en tres días de protestas.

A pesar del alarmante panorama, el mariscal Mohamed Tantaui, jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), mantenía la convocatoria para las elecciones legislativas del próximo lunes. Sin embargo, las principales ciudades del país estaban comprometidos por la violencia y todo apunta a que el proceso no será pacífico.

Tantaui, un cercano asesor de Mubarak durante toda su carrera, había reconocido en febrero la «soberanía popular» de las protestas y anunció que su paso por el poder, estimado en principio en seis meses, sólo implicaba la organización del traspaso del poder a los civiles. En septiembre se deberían haber convocado las elecciones constituyentes y un Gobierno de transición. Finalmente nada de ello pasó y los comicios serán realizados a finales de este mes, bajo un sistema confuso.

Los militares aseguran que van a entregar el poder sólo después de elecciones presidenciales que, según dijeron vagamente, se celebrarán a fines del año próximo o a principios de 2013.

El Gobierno técnico nombrado por los militares prácticamente no participa de las decisiones de la cúpula militar y su voz no se escucha. Ayer esa situación parecía cambiar. El gabinete renunció en bloque y dejó al Ejército y a los manifestantes cara a cara, sin ninguna intermediación civil. El Gobierno tomó la medida ante «las circunstancias difíciles que atraviesa actualmente el país», anunció su portavoz, Mohamed Hijazi.

Poco después del anuncio, la televisión pública, citando a una fuente militar, afirmó que la junta militar había rechazado la dimisión. Pero el ministro de Información, Osama Haikel, declaró luego que el Ejército aún no se había pronunciado.

Aumenta el descontento

En ese marco de confusión, el CSFA convocó una reunión de urgencia. «Se llama urgentemente a todas las fuerzas políticas y nacionales al diálogo para examinar las causas que han agravado la crisis actual y los medios para salir de ella cuanto antes con el fin de preservar la paz nacional», señaló en un comunicado.

El descontento va en aumento. El consejo militar es acusado de querer mantenerse en el poder, de incumplir sus promesas y de proseguir con la política represiva de la era Mubarak.

Varios grupos egipcios, como la Coalición de los Jóvenes de la Revolución y el Movimiento del 6 de Abril, convocaron para hoy una manifestación masiva en la plaza Tahrir para reclamar la formación de un «Gobierno de salvación nacional».

En la capital murieron decenas personas por impacto de balas o por asfixia como consecuencia de los numerosos disparos de gases lacrimógenos efectuados por la Policía, según el responsable de una morgue.

La fuente, que pidió mantener el anonimato, dijo que faltan ataúdes para esa cantidad de fallecidos. «Estamos buscando

automóviles y ataúdes, pues no tenemos los suficientes», explicó.


El Ministerio del Interior acusó en un comunicado a los manifestantes de haber lanzado cócteles molotov y disparado con escopetas contra las fuerzas de seguridad causando 112 heridos entre sus filas. Además dio cuenta de «116 alborotadores detenidos en El Cairo, 46 en Alejandría y 29 en Suez».

En ese marco, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, pidieron que se «respeten los derechos humanos».

Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Estados Unidos expresaron su preocupación por los hechos. En Washington, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que el Gobierno de Barack Obama está «profundamente preocupado» por la violencia en Egipto.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA,

y Ámbito Financiero

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