12 de julio 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Día de resultados dispares en las Bolsas de Europa y EE.UU. ¿Qué pasó? ¿Qué alcance tiene la asistencia que se le concederá a España para reforzar la salud de sus bancos? ¿Cómo arrancó la temporada de balances? ¿Hasta dónde habrá tolerancia para las malas noticias? Son las preguntas que contestó nuestro hombre en Wall Street -el experto que se esconde tras la máscara de Gordon Gekko- en la entrevista a continuación.

Periodista: ¿Qué pasó? España recibirá los primeros 30 mil millones de euros del rescate bancario antes de fines de julio. La noticia cayó muy bien en Europa a juzgar por el repunte de las Bolsas. ¿Por qué no gustó en EE.UU.?

Gordon Gekko:
Wall Street se definió a la baja por otro factor. No tuvo que ver España sino el cambio de perspectiva que voceó Cummins.

P.: El fabricante de motores...

G.G.:
Tal cual.

P.: Se comienza a sentir la desaceleración global.

G.G.:
Así parece.

P.: ¿Cómo son las nuevas proyecciones?

G.G.:
En esencia, Cummins esperaba que los ingresos de 2012 aumentaran el 10% con respecto al año pasado y ahora vaticina que no habrá cambios.

P.: ¿Cuál es el impacto?

G.G.:
La acción cayó el 9%. Cotiza de vuelta en los niveles de diciembre. Arrastró a otros papeles como Caterpillar y, en general, a todo el segmento industrial.

P.: Y cortó el efecto favorable de Europa.

G.G.:
La suba que ensayó el mercado de manos de la noticia de España (y pasando por alto las malas nuevas de China) se revirtió en el acto.

P.: La temporada de balances no arrancó con el pie derecho...

G.G.:
Por cierto, no. Pero el mercado ha sido tolerante.

P.: No con los papeles individuales. Veo que AMD, el competidor de Intel en el negocio de los chips, informó resultados poco satisfactorios y cayó más del 11%...

G.G.:
Son las reglas del oficio. Es una manera de conservar la disciplina. Pero el contagio a los índices generales es todavía muy sobrio, acotado.

P.: El número de Alcoa, que es el primero siempre en salir al ruedo, vino mal. Cotiza 4% un abajo. AMD anunció una baja inesperada en las ventas. Cummins también recortó sus estimaciones. ¿Todo es así? ¿O elegí una muestra sesgada?

G.G.:
Applied Materials también disminuyó sus proyecciones de ventas. Y Patriot Coal avisó que se acogerá al mecanismo de bancarrota previsto en el Capítulo 11.

P.: ¿Es un desmoronamiento?

G.G.:
La muestra es todavía muy pequeña. Pero, como usted dijo, la temporada no arrancó con el pie derecho.

P.: Y me imagino que, como es costumbre en estos últimos tiempos, se habrán podado las expectativas antes de empezar a difundir los balances.

G.G.:
Es correcto. De abril a julio se limaron 3,3 puntos porcentuales de aumento de ganancias del S&P 500. Los mensajes de Cummins y Applied Materials forman parte de ese empeño. Todavía no presentaron sus estados contables, están abriendo el paraguas para morigerar la sorpresa desagradable.

P.: Si esto sigue así, ¿no debería pasar una factura mucho mayor? La Bolsa tiene margen para desensillar. Después de todo no están tan lejos de los máximos

G.G.:
Definitivamente. Es un mal comienzo y la reacción de Wall Street ha sido tomarlo como tal. Pero la dosis de filosofía se agotará pronto si la tendencia no se corrige en los próximos balances.

P.: La Bolsa muestra entereza. Absorbe los malos balances, los flojos números económicos, la incertidumbre que proviene de Europa.

G.G.:
Sí, pero no durará para siempre.

P.: Los bonos del Tesoro parecen mirar otra película. La tasa del Tesoro de diez años, sin hacer alaraca, se ubica otra vez por debajo del 1,5% anual.

G.G.:
La película es la misma. Por alguna razón, que no es muy común en esta época del año, la Bolsa la imagina como un paso de comedia.

P.: O las acciones o los bonos. Alguien se equivoca fiero.

G.G.:
Desde 2010, por lo menos una vez al año nos planteamos siempre la misma pregunta.

P.: ¿Y qué le parece a usted?

G.G.:
El mundo no se acaba cuando parece estar a un tris. Las acciones no se equivocaron. Pero tampoco se arregla del todo. El bono tiene razón en desconfiar. Hasta ahora la rentabilidad empresaria es uno de los puntos fuertes de la recuperación económica. Nunca las compañías ganaron tanto. Ni en términos nominales ni reales ni como proporción del ingreso nacional. Por eso importa pasarle el peine fino a los balances.

P.: Sabemos que la economía perdió bríos...

G.G.:
Hay que ver cuánto impacta en los números concretos que le importan a los accionistas. Y, sobre todo, hay que prestarle atención a la orientación que den las compañías. No se pide nada espectacular, pero si hay un traspié las cotizaciones van a ajustar.

P.: Lo devuelvo a Europa. ¿Le parece que se justifica el alivio que expresaron las Bolsas de la región con la noticia de la asistencia a España?

G.G.:
Hay que entender de qué se trata. Estamos girando en redondo. No se confunda. La tasa española a diez años se descomprimió del 7% al 6,80% y eso es lo que le gustó a las Bolsas. Pero los fondos que recibirá España son los que corresponden al rescate bancario original que ya sabemos que fracasó en su cometido de tranquilizar las aguas.

P.: ¿Y entonces?

G.G.:
Y entonces es así. Europa no le va a ganar a los mercados por cansancio. Pero hay días en que sí. Los embarulla tanto con sus idas y vueltas, con la morosidad de sus procedimientos, que logra sacar pequeñas ventajas de la confusión. No obstante, el quid de la cuestión es muy sencillo: la capitalización directa de la banca española no está operativa. Ni lo estará en un plazo razonable. Si los mercados conceden una tregua, muy bien. Está en sus manos como lo estaba antes. La asistencia en sí, en estos términos, no supone ningún argumento nuevo. Hoy (por ayer) los mercados soltaron la presión sobre España y apretaron un poco más a Italia. Pero los dos siguen a la intemperie, a merced del temporal.

Dejá tu comentario