9 de mayo 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Las Bolsas trepan con bríos insospechados, los récords se derriten, y el rally es, de nuevo, un fenómeno global. Para examinar estos hechos, y sus fuerzas motoras, hablamos con Gordon Gekko, nuestro hombre en Wall Street.

Periodista: Comprar en mayo no es la recomendación convencional, pero parece ser la norma en boga. Los récords caen todos los días como si fuesen la fruta de estación. En EE.UU., en Alemania, en Japón. ¿Qué pasa?

Gordon Gekko:
Cuando empezó el año, revise sus papeles, era común escuchar que el negocio del "equity", de las acciones estaba muerto. Ahora se teme que, tal vez, el rally sea eterno.

P.: ¿Qué cambió? ¿Las políticas de soporte de los bancos centrales?

G.G.: La gran cruzada de las autoridades del G-7 se forjó en septiembre, cuando Draghi detalló la promesa de intervención del BCE y, a la semana siguiente, Bernanke lanzó el QE3. Requirió que la canciller Merkel apoyara a Draghi públicamente contra la negativa del Bundesbank, y también la "mano invisible" del presidente Obama que precisaba ganar su segundo mandato. ¿Lo recuerda?

P.: Sí, claro. Y también me acuerdo de lo que le costó al rally cobrar vuelo.

G.G.: No sucedió hasta noviembre. Y, aun así, titubeó con la amenaza del "abismo fiscal".

P.: Las cotizaciones subieron ya el 20% en Wall Street. La economía arrancó y volvió a frenarse. Y, sin embargo, hay más convicción en la fortaleza del rally ahora que entonces. ¿No me diga que la política monetaria, en sus acciones recientes, no tuvo que ver?

G.G.: Por acción y omisión. Y por comunicación, que es una tercera vía, muy potente. Existe una pulseada, si se quiere, entre la ofensiva renovada de los bancos centrales y la fatiga lógica de un movimiento al alza que ya va por su séptimo mes ininterrumpido.

P.: La maldición de mayo calzaba justo, como una cuña en las vías, para descarrilar el avance. Ni qué decir de la pesadez de la economía. ¿Hasta cuándo se las podrá ignorar olímpicamente?

G.G.:
¿Hasta cuándo las autoridades sacarán conejos de la galera? Mario Draghi apareció el lunes, fuera de agenda, recalcando que el BCE está preparado para hacer más si resulta necesario. El banco central de Australia hoy (por ayer) recortó sus tasas de interés y se sumó a la legión. Portugal, que hace un mes recibía recomendaciones de abandonar la unión monetaria, ahora recibe un alud de interesados en comprar su flamante bono a diez años. Colocó una emisión de 3 mil millones de euros y tuvo el triple de ofertas...

P.: Ésta es una muy buena noticia. Portugal vuelve a los mercados voluntarios de capital.

G.G.: Lo hizo en enero con un papel a cinco años. Y ahora extiende los plazos.

P.: ¿A qué tasa?

G.G.: El 5,6% anual.

P.: No está mal para un deudor calificado como "basura" por las tres principales agencias...

G.G.: Y eso que los colocadores fueron generosos de manera que la operación tuviera el brillo que les permitirá insistir más adelante.

P.: Eslovenia pudo vender sus obligaciones, la semana anterior, al 6%.

G.G.: Y Ruanda, al 6,875%. Como ve, las pasarelas están pobladas de nombres que, hasta un par de semanas atrás, nadie imaginaba que pudieran participar ni de un desfile de modas.

P.: Eslovenia y Portugal tienen que agradecerle a Mario Draghi por sus buenos oficios. Sin el guiño a la posibilidad de una tasa de interés negativa, las puertas de los mercados de bonos permanecerían cerradas.

G.G.: Hoy por ti, mañana por mí. En el mismo momento en que Portugal emitía su obligación, se supo que los bancos lusitanos, en abril, tuvieron que aumentar la utilización de las líneas de asistencia del BCE. Por primera vez, en seis meses.

P.: ¿Efecto Chipre?

G.G.: Uno imagina que sí, que tiene que haber afectado el fondeo de la banca. El otro shock fue el fallo de los tribunales constitucionales, que declaró ilegal el presupuesto.

P.: Los inversores sufren de amnesia.

G.G.: ¿O de codicia? Lo importante es que Portugal cubrió ya su agenda de financiamiento a largo plazo prevista para 2013. Con Eslovenia, de momento, salen del radar de las amenazas.

P.: ¿Piensa que el BCE comenzará a cobrar por los depósitos que recibe? Ni la Fed ni el Banco de Japón se animaron a dar ese paso.

G.G.:
Draghi sólo dijo que, por primera vez, el tema estaba en estudio. No anticipó las conclusiones del análisis.

P.: ¿Y usted qué cree?

G.G.: Draghi puso el cuatro de copas sobre el tapiz. Bajó la tasa refi un cuarto de punto, al 0,50%. Pero hizo la seña de la tasa negativa. Y la verdad es que los corrió a todos. ¿No jugó igual con la promesa de intervención en el mercado de bonos el año pasado? No se sorprenda: tendrá siempre las cartas ganadoras mientras no se le exija ponerlas en mesa.

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